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Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2010.

LOS INTERNAUTAS PIDEN LA DIMISIÓN DE ZAPATERO

El TSUNAMI ZAPATERO

 

En el proceloso mar de la crisis

encabeza un barco con tisis

es el simpar Zapatero

que nos arruina con esmero

y estrella nuestro bolsillo

contra un muro de mentirosos bolillos

con este tsunami desatado

los españoles han topado

que Dios reparta suerte

o se lo lleve de repente.

 

 

http://www.zapateropinocho.com/epages/zapateropinocho.sf

02/04/2010 15:21 zpeconomiainsostenible Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

FINANCIAL TIMES : LA GRAN BODA FALLIDA DEL EURO.

La lucrativa gran boda fallida del euro
Publicado el 30-03-2010 , por Gideon Rachman

En alguna parte del desván tengo un cuadro casero con las 12 viejas divisas europeas que confeccioné, en un momento de nostalgia, justo antes de que quedaran obsoletas con la entrada del euro el 31 de diciembre de 2001.


Los viejos billetes muestran ilustraciones de personas y lugares reales; el dracma griego lleva la imagen de las ruinas de Olimpia, el franco francés un retrato de Paul Cézanne. Los euros que los reemplazaron están decorados con edificios que parecen vagamente europeos pero que no corresponden, en realidad, a ningún sitio en concreto.

Siempre pensé que los diseños imaginarios en los billetes de euro daban cierta idea de la frágil identidad que sostiene a la divisa única europea. Si los europeos ni siquiera podían identificar símbolos y héroes compartidos, ¿serían realmente capaces de ponerse de acuerdo sobre las políticas y sacrificios comunes cuando la situación empeorase?

La crisis de la deuda griega es la prueba más seria hasta la fecha para el euro. El pasado jueves se llegó al acuerdo de que Grecia podría solicitar créditos del Fondo Monetario Internacional y de sus socios europeos, si llega a necesitarlo.

Esto podría tranquilizar a los mercados durante un tiempo. Pero no aborda el problema subyacente. Los creadores del euro eran como los padres que preparan un matrimonio concertado. Sabían que estaban uniendo países con economías y culturas políticas muy distintas. Pero esperaban que, con el tiempo, los nuevos socios crecerían juntos y formarían una unión genuina.

De hecho, la UE contaba con tres formas de convergencia: económica, política y popular. Cuando se lanzó el euro, se dijo que el aumento del comercio y la inversión entre los países de la eurozona daría lugar a una economía europea verdaderamente unificada, en la que los distintos niveles nacionales de productividad y consumo llegarían a convergir. También se asumía –o tal vez sólo se esperase– que el euro generaría convergencia política. Una vez que los europeos usaran los mismos billetes y monedas, se darían cuenta de cuánto tenían en común, desarrollarían lealtades compartidas y estrecharían su unión política.

Finalmente, los padres de la divisa única esperaban un tercer tipo de convergencia, entre la élite y la opinión pública. Sabían que en determinados países clave, especialmente Alemania, la población no compartía el entusiasmo de la élite política por la creación del euro. Pero esperaban que, con el tiempo, abrazara la nueva divisa única europea.

Lo que la crisis griega muestra es que el matrimonio concertado europeo está en serios apuros. Los socios no han crecido juntos. Durante mucho tiempo, países como Grecia y Portugal se beneficiaron de la ilusión de la convergencia económica gracias a los bajos tipos de interés y a la estabilidad que aportó el euro. Cuando la economía europea estaba creciendo, los mercados creyeron en la fantasía de que había pocas diferencias entre la deuda griega y la alemana. Pero esa situación ha cambiado –y Grecia tiene que pagar una significativa prima sobre sus créditos–.

También resulta obvio ahora que países como Grecia, España y Portugal luchan por competir con la economía alemana, mucho más productiva. Al formar parte de una unión monetaria, no pueden devaluar su divisa para salir de la crisis. La única alternativa que se les presenta es un largo y doloroso periodo de austeridad para reducir costes mediante recortes salariales y del nivel de vida.

Esta falta de convergencia económica ha revelado la carencia de convergencia política en torno a una identidad europea compartida. Alemania, la mayor economía de Europa, muestra una sorprendente falta de afinidad con los griegos. La postura alemana parece ser que las economías europeas más débiles están pagando el precio por no ser tan trabajadoras ni estar tan cualificadas como los alemanes –y ahora deben entrar en vereda o abandonar el euro–.

Hacen caso omiso de las sugerencias de que la adicción a las exportaciones y el bajo consumo de Alemania podrían tener parte de responsabilidad en la crisis de la eurozona. Algunos políticos griegos han respondido a la presión alemana con referencias airadas a la brutal ocupación nazi de su país durante la Segunda Guerra Mundial. Para que luego hablen de la solidaridad europea.

La dura postura alemana muestra que la tercera convergencia –entre la élite y la opinión pública– tampoco se ha producido. La población alemana sigue recelando de las consecuencias de la unión monetaria. Temen que se pida a los alemanes que mantengan el esquema al que se han acostumbrado los irresponsables políticos y los pensionistas griegos. Ante la proximidad de las cruciales elecciones regionales del mes de mayo, Angela Merkel, la canciller alemana, se esfuerza por demostrar lo dura que está siendo con Grecia.

Cuando se lanzó el euro, los líderes políticos alemanes solían exponer, con evidente entusiasmo, que la unión monetaria terminaría haciendo necesaria una unión política. La crisis de Grecia era precisamente el tipo de acontecimiento que se esperaba que acelerara el ritmo. Pero, ahora que afronta una crucial crisis, el Gobierno de Merkel está evitando las declaraciones displicentes sobre una unión política –prefiriendo en su lugar imponer una dura medicina económica a los reticentes griegos–.

El euro se asemaja cada vez menos a una unión indisoluble, y más a un infeliz matrimonio entre socios incompatibles. Tal vez debería rescatar esas viejas divisas europeas del desván. Podrían estar menos obsoletas de lo que pensaba.

The Financial Times Limited 2010. All Rights Reserved.

04/04/2010 11:57 zpeconomiainsostenible Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Euro : El análisis que da frío en la espalda .

 

 

Euro : l'analyse qui donne froid dans le dos


Ceci est sans doute l'une des meilleures études jamais publiées sur l'euro depuis sa création. Son auteur, Bernard Connolly, est un ancien haut fonctionnaire de la Commission européenne, dont il a été brutalement congédié, en 1997, après avoir publié un ouvrage magnifiquement prémonitoire (The Rotten Heart of Europe).

Jusqu'au début de la crise financière mondiale, l'Union monétaire européenne était peut-être l'exemple au monde le plus flagrant d'un système Madoff (Ponzi Scheme) à grande échelle.

Plusieurs pays de la zone euro (l’Espagne, la Grèce, le Portugal et l’Irlande), avaient des déficits courants élevés ou croissants, que ne justifiaient ni l’attrait d’une croissance rapide de la productivité ni celle de taux de rentabilité attendus sur les investissements. En fait, la croissance de la productivité ne cessait de diminuer, alors que les déficits y augmentaient.

L’Espagne, par exemple, avait enregistré une croissance effectivement nulle de la productivité totale des facteurs depuis le début de la décennie : une grande partie de son taux de croissance relativement rapide ne provenait que d'une baisse du chômage et d’un niveau très élevé d'immigration.

L’Italie, même si son compte courant affichait un déficit relativement faible, appartenait conceptuellement au même groupe, car l’évidente inquiétude de sa population quant aux perspectives d'avenir du pays aurait dû engendrer un excédent net courant, les Italiens épargnant en prévision d'une baisse future de leurs revenus.

Tous ces pays étaient extrêmement peu compétitifs sur les marchés internationaux. Dans le cas des quatre premiers, une forte demande intérieure avait pour conséquence que leur manque de compétitivité se traduisait par des déficits importants de leur balance commerciale. Dans le cas de l'Italie, étant donné la faiblesse de la demande intérieure, son manque de compétitivité entraînait un ralentissement de la croissance alors même que le reste du monde était en plein boom. Cependant il était clair que, pour les cinq pays, les résultats économiques obtenus et les prix de marché qui prévalaient en 2007, et avant, excluaient toute possibilité politiquement réaliste de les voir rester dans les rails des normes et contraintes budgétaires en principe imposées par l'Europe. Or, la dette de ces pays, on la détenait bien volontiers, en fait avec enthousiasme. C’était ça le "système Madoff". (Ponzi Scheme)    

1– L’UNION MONETAIRE AGGRAVE LES BULLES DE CREDIT

Pourquoi ces pays se trouvaient-ils dans cette situation ? La réponse est simple : c'était la faute à l'Union monétaire.

Dans les quatre premiers pays, le niveau élevé de la demande intérieure n'était qu'un effet de la bulle mondiale de crédit. Cependant, la bulle y était considérablement amplifiée parce que le marché pensait qu’en l'absence de monnaies nationales, du fait de l'Union monétaire, il ne pourrait plus y avoir de crise financière.

Comme, au sein de l'Union monétaire, la monnaie ne peut pas se déprécier - assurance d'une volatilité absolument nulle des taux de change à l'intérieur de la zone -, la « chasse au rendement » devenait la priorité de chacun, et les opérations sur les écarts de taux les faisaient progressivement disparaître : il y a moins de deux ans, il n'y avait pratiquement plus de différence entre les rendements des obligations d'état allemandes et ceux des titres émis par les états dont la balance commerciale était en déficit.

Le marché oubliait une chose : que, dans une union monétaire, le risque de défaut remplace le risque de change. Cette conduite imprudente des acteurs du marché, les tireurs de ficelles de l'Union monétaire l’avaient accueillie avec une satisfaction béate, et ils l’avaient revendiqué comme preuve de la « réussite » de leur Union . Leur hypocrisie quand, par la suite, ils ont accusé les marchés financiers « anglo-saxons » d’avoir causé la crise financière n’était que trop prévisible, mais n'en reste pas moins déprimante.

La réalité, union monétaire ou pas union monétaire, était qu'un pays qui encourt un important déficit courant, - que ce soit aujourd’hui ou, pour demain, comme dans le cas de l'Italie (2) -, devra, pour respecter ses engagements internationaux en matière de dette, dégager un jour des excédents.

Ces excédents, comment les obtenir ? La réponse doit inévitablement passer par une contraction de la demande intérieure par rapport à la production potentielle. Mais comme, à l'exception de l'Irlande, le taux d'ouverture extérieure de ces pays par rapport à leur taille reste relativement limité, la plus grande partie de cette contraction de la demande intérieure ne peut porter que sur des biens et services non échangeables, c'est à dire sans contribuer notablement à améliorer la balance commerciale.    

2COMMENT AMELIORER LES BALANCES COMMERCIALES

  L'amélioration nécessaire de la balance commerciale exige ainsi une contraction de la demande intérieure qui soit un multiple de l'amélioration des échanges. Ce qui implique une récession profonde et durable. A moins que les exportations nettes n’augmentent autant que la demande intérieure se contracte,

Mais parvenir à une forte amélioration des exportations nettes demanderait une amélioration très substantielle de la compétitivité internationale qui ne peut être obtenue - puisqu'on ne peut pas dévaluer à l’intérieur de l'Union monétaire - que par une dépréciation très importante de l'euro, ou une désinflation relative dans les pays déficitaires.

Sachant que la Banque Centrale Européenne détermine son objectif de hausse de prix pour l'ensemble de la zone euro, il s'ensuit que, même dans le meilleur des cas, il faudrait qu’il y ait carrément déflation dans les pays déficitaires (et, ce qui n’est pas sans importance, que les prix augmentent davantage que la cible dans le reste de la zone).

Cependant, dans une économie de marché, on ne peut imposer une déflation qu’au prix d’une longue période de chômage élevé. Ce qui, combiné avec des taux d'intérêt réels élevés (en raison d'une part du mouvement de déflation interne, et d'autre part de ce que les taux restent fixés en dehors du pays, et qu'ils sont peu affectés par ce qui s'y passe) implique en définitive une "dépression".

Lorsque la bulle de crédit éclate, les prix des actifs - notamment les prix des logements- s’écroulent, ce qui réduit la demande intérieure et, avec elle, entraîne l'effondrement du système Madoff de l'Union monétaire. Arrive alors l'heure de vérité :   - les écarts de taux sur les obligations des pays à balance déficitaire s’accroissent, ce qui exacerbe le problème ;   - la déconfiture de leurs finances publiques contraint leurs gouvernements à augmenter les impôts et à réduire leurs dépenses, aggravant encore la récession et la déflation.

Il en résulte que les taux d'intérêt réels augmentent encore davantage, d'où éviction de toujours plus plus de dépenses privées et aggravation des risques de faillite. Même les agences de notation doivent se rendre à l'évidence : elles se mettent à déclasser la dette souveraine des pays en déficit.

Au début les dirigeants politiques font croire aux entreprises et aux ménages que la récession, quoique douloureuse, prendra bientôt fin.

Lorsqu'ils prennent conscience qu'ils ne pourront pas s'en tirer seuls, le désespoir s'installe. Il frappe les entreprises et les ménages, et déprime la demande intérieure au-delà même de ce qu’il faudrait pour obtenir l’amélioration nécessaire des échanges extérieurs. La déflation s’accélère encore; les taux d'intérêt réels augmentent encore plus ; le fardeau de l’endettement devient insupportable et le chiffre des faillites grimpe de manière spectaculaire. Ce n’est plus seulement le tissu économique, mais tout le tissu social et politique qui sombre.

Si les pays en déficit ne peuvent pas trouver par eux-mêmes le moyen de se sortir de ce cauchemar aussi longtemps qu'ils restent dans l'Union monétaire, est-il possible que d'autres pays aient les moyens de les aider à s'en tirer ? Et si ces moyens existent, quelles raisons ces pays auraient-il d'intervenir (ou de ne pas intervenir) ?

La réponse à la première question est simple : pour sauver ces pays il faudrait procéder :

- soit à une dévaluation très importante de l’euro,

- soit à des transferts financiers très importants, de nature permanente (pas de simples prêts), accordés par les autres pays membres de la zone euro qui, eux, sont en excédent.

3L’HYPOTHESE D'UNE DEVALUATION DE L'EURO

Une dépréciation substantielle de l'euro permettrait aux pays à déficit de la balance courante d’accroître leurs exportations nettes pour compenser la chute de leur demande intérieure. Leur niveau de vie chuterait par rapport à ses niveaux de l'époque Madoff, mais au moins on éviterait la dépression, le chômage de masse, la déflation, les faillites et un éventuel effondrement politique et social.

Cependant, comme près de la moitié du commerce extérieur de ces pays se fait avec la zone euro, et que leur situation initiale est franchement mauvaise, il s’ensuit que, pour obtenir le résultat recherché, il faudrait que la dévaluation de l'euro soit très forte.   Des calculs ont été faits qui laissent entendre qu'il faudrait que l’euro tombe de 1,57 $ à 60 cents (8) pour obtenir un impact suffisamment significatif sur l'économie des pays à balance déficitaire. Mais cela entraînerait en contrepartie une hausse galopante des prix en Allemagne. En se fondant sur l'utilisation du modèle de la BCE, ces calculs font apparaître qu'une telle dévaluation pourrait entrainer une hausse des prix allemands de l'ordre de 70% en cinq ans (3).

Ces calculs ont été faits avant la crise et l'effondrement du commerce mondial. Aujourd'hui, avec la fourchette actuelle de l'euro, la véritable menace, aussi bien pour l'Allemagne que pour les pays en déficit, est celle de la déflation et non pas d'un risque d'inflation. Ce qui signifie que si l'on veut véritablement conjurer le risque de dépression, de déflation, et d'effondrement généralisé dans les pays déficitaires, il faudrait que l'euro se déprécie encore bien plus que ne le laissent entendre ces calculs. Et cela sans pour autant chasser tout risque d'inflation en Allemagne même.

4 - DES TRANSFERTS ANNUELS POUR COMPENSER LES DESEQUILIBRES

La seconde porte de sortie serait de les faire bénéficier, tous les ans, et à perpétuité, d'immenses mouvements de transferts.

Rappelons-nous que le compte courant est la somme algébrique des soldes sur le commerce international des biens et services, de la rémunération des facteurs payée à l’étranger ou venue de l’étranger, et des transferts nets issus de l’étranger ou partant vers l’étranger.

Si les pays excédentaires de la zone euro - qui se réduisent pour l'essentiel à l'Allemagne - acceptaient de consentir aux pays déficitaires des transferts permanents d'une ampleur égale à leurs déficits commerciaux, les échanges extérieurs de ces derniers n’auraient pas besoin de revenir à l'équilibre, ou de réaliser des excédents, et ils n'aurait pas besoin d'améliorer leur compétitivité. Etant donné que ces transferts seraient définitifs, la consommation des pays déficitaires s’accroîtrait d’un montant égal à leur déficit, et il n'y aurait pas de dépression de la demande intérieure. On éviterait la dévaluation de l'euro et l'inflation en Allemagne; mais il en résulterait que l'excédent commercial allemand - quelque 5% du PIB l'an dernier -, au lieu de nourrir la consommation allemande à venir, entretiendrait la consommation présente et future des pays déficitaires.

Quelle devrait être l'ampleur de ces transferts ?

Ici, il est important de se rendre compte que la France elle-même est en train de devenir un pays avec un déficit de sa balance courante. L'effondrement de l'économie mondiale rend très difficile d’évaluer et de prédire les évolutions à court terme des balances courantes; mais, actuellement, le déficit de plein emploi courant de l'économie française est probablement de l'ordre 4% du PIB, et ne cesse d’augmenter.

La France n’est pas compétitive. Sa situation n'est pas aussi mauvaise que celle de la Grèce, de l'Espagne ou du Portugal, mais le même raisonnement peut lui être appliqué. Si la France ne se retire pas de l’Union monétaire, si l’euro ne se déprécie pas substantiellement, ou si l’Allemagne ne lui envoie pas massivement des subsides, même si la conjoncture mondiale se stabilise, tôt ou tard la France se retrouvera dans un cercle vicieux de dépression, déflation et risque de défaut de paiement..

Au total, il a été calculé qu'aujourd'hui, si on voulait tout faire pour éviter aux pays à balance déficitaire (France comprise) de sombrer dans la dépression, c'est 7% du PIB allemand qu'il faudrait leur transférer ad vitam aeternam.

Quand on prend tout cela en compte, il apparaît que les pays en excédent de la zone euro devraient transférer - chaque année, et à perpétuité -quelque chose comme 7% de leur PIB commun (soit, en moyenne, 16% de leurs recettes budgétaires) aux pays en déficit. Pour mesurer ce que cela veut dire, il faut se rappeler que si, après 1919, le Traité de Versailles avait été réellement appliqué, les réparations qu'il était prévu d'imposer à l'Allemagne se seraient traduites par un transfert global annuel de 10% de son PNB sur une période de 70 ans. En valeur actualisée, le montant global des deux flux est à peu près équivalent. Ce qui, si cela se savait, entraînerait certainement de violentes réactions de la part de l'opinion allemande.

5 - L'ALLEMAGNE AIDERA-T-ELLE LES PAYS EN DEFICIT ?

La question est de savoir si l'Allemagne pourrait accepter, ou ne pas accepter, l’une de ces deux portes de sortie, et pour quelles raisons ? Y répondre suppose qu'on examine d'abord les conceptions et idées fausses que les hommes politiques et l'opinion allemande nourrissent au sujet de l'Union monétaire et de ses effets sur leur pays.

Que pense l'opinion allemande de l'Union monétaire ? L'attitude des hauts fonctionnaires allemands se caractérise par une forte dose d'égoîsme borné à courte vue. La plupart d'entre eux considèrent que l'Union monétaire fonctionne enfin de manière satisfaisante pour leur pays, qu’elle sert enfin à protéger la compétitivité du pays et de ses excédents commerciaux.

Quelle est leur logique ? En l'absence d'Union monétaire, raisonnent-ils, il y aurait un « choc de change » : les monnaies des pays à déficit de balance commerciale se déprécieraient fortement contre le mark, obligeant le pays à accroître sa demande intérieure pour éviter le chômage. Cette combinaison d’une moindre compétitivité allemande et d’une augmentation de la demande intérieure en réponse à un « choc de taux » risquerait de faire disparaître l'excédent commercial allemand. Or Mme Merkel, comme les autres dirigeants allemands, ne manque jamais une occasion de souligner à quel point il est essentiel que l'Allemagne conserve une situation extérieure excédentaire.

De telles attitudes sont de nature typiquement mercantiliste et expriment une tendance politique fondamentale au chacun pour soi. En outre, elles sont parfaitement hypocrites. Car c’est bien le souci, au cours des premières années de l'Union monétaire, de faire fonctionner la zone euro de manière à favoriser ce qu'on considérait être alors les intérêts allemands, qui a puissamment contribué à créer les bulles dont les pays déficitaires sont aujourd'hui les victimes.

A l'époque du passage à l'euro (2001), l'Allemagne enregistrait un déficit (modeste, il est vrai) de ses comptes courants, et sa compétitivité avait été sérieusement affectée par les conséquences inflationnistes de la réunification. Ses finances publiques étaient en difficulté et le chômage y était très élevé. Pour aider l'Allemagne, la BCE - dominée par Tietmeyer et son protégé Trichet – a fixé ses taux d'intérêt sur l'euro bien au-dessous du niveau qui aurait théoriquement été optimal pour l’ensemble de la zone. Ces décisions ont entraîné une dépréciation très importante de l'euro au cours de ses deux premières années d'existence (4).

En baissant à ce point, l'euro a directement amélioré la compétitivité de l'Allemagne vis-à-vis des pays de la zone non euro (notamment vis à vis de la Grande-Bretagne). Mais cette combinaison d’une politique trop laxiste de la BCE et d'un euro faible a provoqué un emballement de la demande et des investissements immobiliers dans les pays déficitaires de la zone, et finalement suscité la formation d'une formidable" bulle" qui y a entraîné la montée de l'inflation, avec comme résultat un retournement des termes de l'échange au profit des produits industriels allemandes devenus, juste retour des choses, de plus en plus compétitifs vis à vis de leurs concurrents de la zone euro.

En même temps, le gouvernement Schröder lançait ses réformes du marché du travail. Il en fallait certainement des réformes, pour rendre plus souple et plus efficace un marché par trop corporatiste. Cependant, les réformes effectivement mises en œuvre ont été essentiellement de nature défensive et négative : pour l’essentiel, elles ont consisté à menacer les travailleurs de transférer leurs emplois à l'étranger s’ils n’acceptaient pas de voir leurs salaires baisser.

Résultat : les coûts unitaires relatifs de la main-d'œuvre allemande ont fortement baissé, ce qui a encore amélioré la compétitivité des produits d'outre Rhin. Mais en agissant ainsi, en cherchant à faire peur, à saper la confiance des ménages, on a découragé la demande allemande de consommation, et cela même après que la reprise des exportations ait entraîné une reprise de l'emploi, de la production et des investissements.

C'est ainsi que l'Allemagne s'est mise à engranger d'énormes excédents commerciaux. Dans l'environnement mondial actuel, vouloir à tout prix maintenir de tels excédents, au lieu de chercher à rééquilibrer l'économie vers la demande intérieure, représente indiscutablement le comble d'une attitude égoïste qui s'exerce aux dépens des autres.

S'agissant des pays en déficit, la position officielle des Allemands est qu'ils devraient faire ce que leur pays a réussi avant eux, et par les mêmes moyens. Ce faisant ils oublient quatre choses :

- 1. que les bulles et les déficits dont ces pays sont aujourd'hui victimes, et dont l'origine se situe pour une très large part dans la politique menée initialement par la BCE, aux débuts de l'Union monétaire, pour venir en aide à l'économie allemande, sont d'une ampleur infiniment supérieure à tout ce à quoi l'Allemagne a jamais eu à faire face;

- 2. que plusieurs de ces économies déficitaires se caractérisent par des degrés d'ouverture sur l'extérieur très inférieurs à l'économie allemande, ce qui implique de leur part, pour redresser leur compétitivité, des sacrifices de demande intérieure beaucoup plus élevés - autrement dit, toutes choses égales d'ailleurs, un coût économique global sans rapport avec ce dont l'Allemagne a fait l'expérience;

- 3. que, pendant toute sa période d'ajustement, l'Allemagne a bénéficié d'un environnement économique mondiale particulièrement favorable (alors même que les bulles des pays déficitaires ont, par la suite, à leur tour, favorisé l'expansion du commerce extérieur allemand au-delà de ce qui résultait de la simple amélioration de la situation concurrentielle allemande);

- 4. enfin l'importance de l'aide directe dont l'Allemagne a bénéficié de la part de la BCE au cours des toutes premières années d'existence de l'euro.

6CE QUI SE CACHE DERRIERE LE MERCANTILISME ALLEMAND

D'où provient ce mercantilisme allemand ? Il procède en grande partie des idées des années 1890 et des premières années du vingtième siècle. Ce que l'on pourrait appeler « le darwinisme national » renforçait alors le « darwinisme social » comme philosophie dominante de l'État, empruntant aussi bien à Nietzsche qu’à Hegel en termes de philosophie politique, et à Friedrich List en guise de pensée économique. En outre, dans une Allemagne wilhelmienne socialement rigide, où la lutte des classes n'était jamais bien loin (Marx, après tout, était allemand), on tenait que les intérêts du patronat et la préservation de son statut seraient mieux servis par la création d'une vaste zone d'influence économique et politique pour l’Allemagne.

L'idéal d'une Mitteleuropa dominée par l'Allemagne, préconisée par les patrons allemands, était en septembre 1914 au cœur du Memorandum secret de Bethmann-Hollweg sur les buts de guerre de l’Allemagne.

Une alliance, quoique aujourd’hui animée d’intentions évidemment plus bénignes, entre les ambitions géopolitiques de l’Allemagne (ou de « l’Europe ») et les intérêts des entreprises, notamment leurs intérêts à l’exportation, est encore très puissante. On ne peut pas faire d’analyses ni de prédictions sur la manière dont la crise de l’UEM sera résolue si on ne la prend pas en compte. C'est une coalition au sein d'un État tacitement corporatiste, qui privilégie les intérêts de certaines castes (une quasi-survivance des guildes médiévales) sur ceux des électeurs, contribuables, épargnants et consommateurs allemands individuels. Elle exprime une forme de mépris pour le « modèle Anglo-saxon individualiste » de l'Etat, de l'économie et de la société. Et il se pourrait que ce soit elle qui décidera de répartir les terribles souffrances que l'Union monétaire infligera désormais.  

7SORTIR DE L'EURO

  En premier lieu, cependant, il importe de considérer l'option d’un retrait de l'union monétaire, que ce soit par un ou plusieurs des pays déficitaires, ou par un bloc allemand.

Tout retrait serait certes une épreuve compliquée, marquée par la confusion et la douleur. C'est pour cela, d'ailleurs, qu’il était si coupable, si téméraire et irresponsable, en son temps, de créer l'Union monétaire. Elle ne se serait sans doute jamais faite dans un système politique et financier de type "anglo-saxon" (5).   Sortir de l'euro serait cependant certainement une chose possible. L'objection selon laquelle les traités européens ne prévoient aucune procédure de retrait ne vaut pas grand chose car il est à peu près certain que le droit international public - si quelqu'un s'en souciait seulement - l'autoriserait dans des circonstances qui permettraient d'invoquer une question de vie ou de mort (6).

L’objection que l’on cite le plus souvent est que, si un pays sortait de l'Union pour dévaluer sa nouvelle monnaie, le fait que ses dettes soient libellées en euros alourdirait considérablement leur fardeau. Ce raisonnement est trop simpliste.

Tout d’abord, la lex monetae universellement reconnue dit qu’un pays qui se retirerait pourrait re-libeller toutes ses dettes internes dans sa nouvelle monnaie. Il pourrait aussi tout à fait légalement re-libeller sa dette publique, y compris les titres détenus par des étrangers.

La dette privée détenue à l'extérieur du pays - et ses dérivés comme les swaps sur défaillance de crédit (CDS) - poserait des questions plus délicates, sans aucune certitude juridique quant aux résultats (7). Résoudre ces questions pourrait prendre beaucoup de temps et s'avérer fort couteux, avec d'énormes contentieux juridiques impliquant de multiples conflits de droit fort complexes (8).

Nul ne peut nier que les conséquences financières du retrait d’un pays déficitaire seraient pour certains on ne peut plus fâcheuses. Mais il faut tenir compte de ce que l'aboutissement d'un tel processus (9]), quel qu'en soit le coùt, vaudrait sans doute beaucoup mieux que ce que coûterait en définitive une « dévaluation interne » acquise au terme d'un long processus catastrophique de déflation domestique impliquant un très grand nombre de faillites.

Bien entendu, s’ils ont le moindre soupçon qu'un pays à déficit de la balance courante envisage de se retirer, les investisseurs risquent de fuir illico presto et de drainer vers l'extérieur les ressources de son système bancaire. Ce qui créera un énorme problème à la BCE.

Cela, bien sûr, ne ferait que reproduire, au sein de l'union monétaire, la crise de changes à l’ancienne, classique dans un système de taux de change « fixes mais ajustables » tel que le Système monétaure européen (SME) des années quatre vingt dix. Une telle situation peut faire « boule de neige » très, très rapidement. A moins que la BCE ne soit disposée à faire ce que la Bundesbank était prête à faire pour certains pays, mais pas pour d'autres, au sein du SME : non seulement leur ouvrir des lignes de crédit, mais aussi altérer sa politique de taux d'intérêt à leur bénéfice. A défaut, la solution ne peut être que le retrait de la zone euro, si pénible cela soit-il, et même si cela implique des contrôles des changes draconiens, ainsi que de graves perturbations financières avant et pendant la transition.

Se pose alors une autre question : un pays qui se retirerait de l'euro pourrait-il survivre sans que la BCE lui accorde un soutien de liquidités en euros, étant donné que son industrie bancaire risque d'avoir besoin d’un financement continu dans cette monnaie ?

Répondre à cette question n'est pas aisé car pour cela il faudrait d’abord connaître comment sera réglé le problème juridique des dettes re-libellées du secteur privé . En pratique, il n'y a pas de doute que si la BCE refusait ce soutien elle prendrait la responsabilité de provoquer des conséquences très graves.

La BCE sera devant le choix ou bien de laisser les pays à déficit de la balance courante se retirer de l'euro, ou d'accepter de les renflouer, avec toutes les énormes charges que cela comportera ensuite pour l’Allemagne.

Si la BCE décidait d'intervenir pour assurer les besoins en liquidité d'un pays qui se retirerait de la Zone, elle pourrait le faire par le moyen de swaps de devises entre banques centrales. Pourquoi pas ? Agir ainsi pour assurer la liquidité d'un pays qui se serait retiré de l'euro pour dévaluer sa monnaie présenterait finalement pour elle moins de risque que de continuer à soutenir à bout de bras la solvabilité de tous ces systèmes bancaires nationaux qui, eux, resteraient dans l'Union monétaire, mais en état de quasi faillite permanente.

La BCE pourrait-elle prendre sur elle-même de refuser une telle intervention ? Qui pourrait le lui imposer pour bien signifier aux autres qu'un pays ne peut pas quitter l'Union monétaire sans encourir de sanction ? La BCE se devra de réfléchir très soigneusement à cette question pour ne pas prendre le risque de scier la branche sur laquelle elle est assise. Selon les conditions dans lesquelles un retrait pourrait intervenir, c'est l'ensemble de tout le système financier des pays de la zone euro - et même au-delà - qui court le risque de retrouver fragilisé à l’extrême. On peut considérer que même un pays aussi petit que l'Irlande pourrait présenter une « importance systémique » étant donné le rôle des capitaux étrangers dans le financement de ses banques -- en particulier l’engagement des banques et de la finance allemande sur le marché financier de Dublin.

En tout état de cause, qu'un pays se retire de l'union monétaire, ou même envisage seulement l'éventualité d'un tel retrait, les conséquences d'une telle décision seraient désastreuses - même si ce désastre serait de moindre ampleur que ce qui se passerait si le dit pays choisissait de rester dans l'euro sans l'aide d'une dépréciation massive de la monnaie européenne, ou la solution alternative de transferts allemands massifs.

Autrement dit, il faudra bien finir par choisir entre ou bien accepter que certains pays sortent de la zone euro, ou alors les renflouer, avec toutes les énormes charges que cela entraînera pour l’Allemagne.    

8 - AUTRE SOLUTION : SE POURRAIT-IL QUE CE SOIT L'ALLEMAGNE QUI SORTE DE L'EURO ?

  Y a-t-il une autre option ? Se pourrait-il que ce soit l'Allemagne et les pays qui lui sont le plus liés qui décident eux-mêmes de sortir de l'euro ? En termes purement économiques, ce serait sans aucun doute la moins mauvaise de toutes les solutions, étant donné que la meilleure possible – que l'union monétaire n'ait jamais vu le jour – n’est, par définition, plus à notre portée.

Dans un tel cas de figure, nul doute que l’euro (croupion) se déprécierait contre le nouveau DM. Mais l'euro ne se déprécierait pas contre lui-même. Donc le problème potentiel d'un alourdissement de la charge de la dette des pays déficitaires ne se poserait pas, et ne nécessiterait pas d'être porté devant les tribunaux. De même, pas de problème de liquidité pour les paiements en euros.

Les établissements financiers allemands qui auraient investi des sommes importantes dans la dette des pays à déficit de la balance courante y laisseraient certainement des plumes (10]). Ce serait dommage pour eux, mais en même temps c'est un problème qui resterait gérable, tant sur le plan économique que et financier. De toute façon rester dans un zone euro non réformée risquerait de leur coùter infiniment plus cher, et de leur faire infiniment plus mal, puisque cela ne pourrait se terminer que par la faillite généralisée des pays en déficit. Mais il est vrai qu'il s'agit là d'un raisonnement difficile à faire comprendre aux allemands, compte tenu des idées fausses qu'ils continuent de nourrir s'agissant de l'union monétaire.

Si l'Allemagne sortait de l'euro, les exportateurs allemands y perdraient aussi beaucoup. Mais, comme pour les institutions financières, rester dans une zone non réformée risquerait de leur coùter, au final, infiniment plus cher du fait du processus cumulatif de dépression et de déflation qui finirait inévitablement par s'installer dans les pays déficitaires. Leur compétitivité finirait par s'améliorer, mais au prix d'un effondrement catastrophique de leurs marchés intérieurs qui représentent autant de marchés à l'exportation pour les industriels allemands. Mais, là encore, étant donné les idées fausses qui règnent en Allemagne, il s'agit de quelque chose qu'il est sans doute difficile de leur faire comprendre.

Enfin, les ambitions géopolitiques de la classe dirigeante allemande seraient également perdantes. La France traînerait sans doute les pieds pour adhérer à une nouvelle union monétaire où ne figureraient que l'Allemagne et ses séides (11).

De même, maintenir la zone euro en son état actuel, sans y toucher, porterait un coup encore plus dévastateur aux ambitions géopolitiques de « l’Union européenne» du fait de l'effondrement économique, financier, social et politique qui s'en suivrait. Malheureusement c'est encore quelque chose d'impossible à faire comprendre aux classes dirigeantes allemandes .

Ainsi, que l'Allemagne sorte elle-même de l'euro serait en fin de compte certainement la moins mauvaise de toutes les solutions qui puissent être adoptées.   

9 - ALORS, QUE VA-T-IL SE PASSER ?

  Malheureusement, dans toute la zone euro les carrières personnelles et les ambitions de la classe politique sont complètement liées à « l'Europe » et à son incarnation la plus visible, l'Union monétaire.

Au nom de « l’Europe », les politiciens des pays déficitaires, comme ceux des pays en excédents, sont prêts à laisser infliger presque toutes les souffrances possibles et imaginables à leurs populations. Ce n'est évidemment pas ainsi qu'ils voient les choses. Ils sont aveugles aux coûts qui risquent de résulter de l'Union monétaire. Et ils sont prêts à tout faire pour en maintenir ensemble les morceaux.

La difficulté est que les mesures palliatives envisagées ne peuvent résoudre aucun des problèmes causés par l'Union monétaire. La BCE joue bien sûr son rôle de bouche-trou. Elle soutient effectivement les secteurs bancaires de pays comme l'Irlande et l'Espagne. Mais l'agitation très évidente de Trichet quand on l’interroge sur ce type de sujet donne carrément l’impression que la BCE ne prendra jamais aucun initiative sans bénéficier au préalable du blanc seing d'une décision politique. La BCE peut intervenir pour racheter des obligations privées, ou même des obligations d'état. Mais alors se pose la question politique particulièrement sensible de savoir quelles obligations, de quels états ?

L'Allemagne peut consentir des prêts bilatéraux. Mais il apparaît clairement que, pour plusieurs raisons,elle tient autant que possible à garder hors du jeu les institutions officielles de l'Union.

Premièrement, elle veut éviter une violation formelle de l’interdiction de renflouer les Etats, qui fait partie du traité de Maastricht.

Deuxièmement, elle espère que, en conservant aux prêts un caractère bilatéral et intergouvernemental plutôt que de porter l’affaire au niveau de la zone euro, ou à celui, pré-fédéral, de l’UE, elle n’ouvrira pas trop largement la porte à cette unification formelle de l’endettement dont le public allemand craint toujours, avec raison, qu’elle ne soit un corollaire inéluctable de l'union monétaire.

Troisièmement, en procédant par prêts bilatéraux elle espère imposer ses propres conditions - comme une sorte de FMI unilatéral – à partir de ses propres idées fausses sur ce qu’il faudrait faire pour réussir l'« ajustement » des pays en déficit, à la manière dont elle a procédé vis à vis de la France, en 1981 et 1983, au grand dam de Jacques Delors.

Ces considérations ne vont pas de soi, ni du point de vue économique, ni du point de vue politique.

Politiquement, le vieux (et d’après moi faux) dilemme du choix entre une Allemagne européenne et une Europe allemande reviendrait bien vite sur le devant de la scène. En termes économiques, chercher à renflouer un pays par des prêts bilatéraux ne sert à rien. Les commentaires de l'économiste britannique Ralph Hawtrey , en 1962, sur le projet d’élargir le rôle du FMI en tant qu'apporteur de liquidités, restent parfaitement d'actualité. A l'époque, il écrivait :

« On ne devrait s’en remettre à une réserve que pour couvrir des déficits de la balance des paiements qui sont temporaire -, c'est-à-dire que l’on doit à des dépenses excessives auxquelles on pourrait mettre fin par une restriction appropriée de la demande. En revanche, la liquidité n’est pas une solution pour résoudre un problème résultant d'une faiblesse chronique que l’on devrait à la surévaluation d'une unité monétaire... S'en remettre à un surcroît de liquidité dans une situation de déséquilibre fondamental, c'est tenter d’écoper plutôt que de colmater la voie d’eau. »(18).

Il est de fait qu'aux conditions allemandes - contraction budgétaire et compression des salaires -, une politique de prêts bilatéraux ne ferait qu'aggraver les choses.

Toutefois, les marchés partagent aussi certaines des idées fausses que les hommes politiques nourrissent sur l'Union monétaire. Il est certain qu'ils commenceraient par accueillir avec enthousiasme un plan de sauvetage sous forme de prêts, qu'ils soient bilatéraux ou qu'ils passent par les institutions de l'UE. Les écarts de taux pourraient d’abord s’en trouver réduits. Un tel resserrement des écarts devrait se traduire par un renforcement initial de l'euro. Mais il ne faut pas se leurrer. Cela ne réglera en rien les problèmes sous-jacents. Ceux-ci ne pourront qu'empirer. Il n'y a pas d'achappatoire. Les seules solutions viables sont la sortie de l'Euroland, une dépréciation massive de l’euro, ou des transferts gigantesques en provenance d'Allemagne.

La classe politique européen n'acceptera pas la solution de la sortie. Le public allemand, s’il a jamais son mot à dire, n’acceptera pas de voir l'euro s'effondrer, et ne donnera jamais son feu vert à des transferts financiers massifs vers les pays déficitaires. On les comprend.

En conséquence, il apparaît bien - hypothèse terrifiante - que les pays déficitaires vont en définitive se retrouver poussés à la limite de l’effondrement économique financier, social et politique.

Risquent-ils d'être poussés au-delà de cette limite ? Si c'est le cas, n'est-ce pas tout l'ordre l’ordre européen (occidental) d’après-guerre qui risque de s'effondrer ? Celui d’une paix, d’une légitimité démocratique et d’une stabilité sociale garanties par l'Alliance Atlantique (l’OTAN).

De telles perspectives sont presque trop terrifiantes pour qu'on accepte même de les envisager. Les réponses, nous ne les connaissons pas. Mais comme l’ensemble du monde est déjà dans le pire des pétrins, il n'est pas interdit de nourrir de noirs pressentiments sur la manière dont cette catastrophe qu'est l'Union monétaire risque de tout aggraver. La tentation est forte de s’enfoncer la tête dans le sable. Il y a trop de malentendus et d'ignorance s'agissant de l'Union monétaire. Cette ignorance ne continuera pas à nous porter bonheur pendant encore bien longtemps.

NOTES

  1 La demande italienne est déjà déprimée par la morosité quant aux perspectives du pays. Lorsque le ralentissement prévu de la production et des revenus se matérialisera, en conséquence des problèmes sociaux, économiques et politiques structurels de ce pays, le déficit courant se creusera.

(2) Cf. “Adjustment in Monetary Union and German inflation: A Disaster Story”, by Melissa Jordan, Banque AIG Market Research note, 14 août 2008.

(3] Une hausse des prix de 70% en Allemagne peut paraître peu plausible. Mais c'est là le calcul de l'impact sur l’Allemagne d'une dépréciation de l'euro nécessaire pour créer une amélioration instantanée suffisante de la compétitivité des pays à déficit de la balance courante. A l’évidence, une hausse des prix en Allemagne accroîtrait encore davantage la compétitivité des pays à déficit de la balance courante : la dépréciation de l'euro améliorerait instantanément la compétitivité des pays à déficit de la balance courante en dehors de la zone euro, puis la hausse des prix en Allemagne (et dans d'autres pays de la zone Euro qui n’ont pas de déficit de la balance courante) réaliserait une amélioration progressive de la compétitivité au sein de la zone euro. Alors la compétitivité des pays à déficit de la balance courante dépasserait l’objectif, ce qui produirait surchauffe et inflation dans les pays déficitaires aussi bien qu'en Allemagne. Il faudrait alors que l’euro revienne sur une partie de sa baisse initiale, pour maîtriser l'inflation dans les pays à déficit de la balance courante. Si on ne tient pas compte de l’éventualité de changements structurels ou politiques irréversibles au cours du processus, le système finirait par converger vers une dépréciation de l'euro - et un effet sur le niveau allemand des prix - plus faibles que les calculs ne le laissent entendre. Cependant, ce chemin-là ne serait pas monotone : il y aurait une instabilité considérable de la production, des prix et du chômage dans la zone euro.

(4] Tout cela était parfaitement prévisible pour tous ceux qui ont compris l'union monétaire et ses antécédents. Par exemple, en septembre 1997 j'avais écrit (dans “Eternal Parities”, World Market Advisory de AIG Trading Group), que la seule raison pour calculer des règles de Taylor dans la zone euro, entreprise à laquelle s’affairaient des armées d’économistes, serait de se rendre compte à quel point la BCE fixerait effectivement son taux refi (lequel serait sans aucun doute le très faible taux allemand) au-dessous d’un taux approprié pour l’ensemble de la zone et, partant, quelle serait la faiblesse de l'euro.

(5] Ce n'est pas un hasard si ce sont les pays qui ont la plus longue tradition démocratique - la Grande-Bretagne, la Suède, le Danemark et, en dehors de l'UE, la Norvège et la Suisse – qui ne font pas partie de la zone euro, si désireuses de la rejoindre que soient leurs élites politiques.

(6] La Convention de Vienne sur le droit des traités permet à un État de dénoncer un traité auquel il est partie si les dispositions de ce traité sont incompatibles avec la raison d’être même de cet État; or l'union monétaire représente pour certains état de l'Union européenne un danger de faillite clair et imminent. En tout cas, l'union monétaire est incompatible avec les objectifs de l'UE, tels qu’ils ont été proclamés, en sorte qu'un Etat pourrait abandonner l’Union monétaire sans devoir pour autant dénoncer le traité de l'UE dans son ensemble.

(7] Voir, par exemple la dernière édition, par Charles Procter, du manuel classique, Mann on the Legal Aspect of Money, pour un avis, quoique - selon moi - certainement pas définitif, sur cette question au regard du droit anglais. C’est important parce que la plupart des CDS concernés sont probablement rédigés selon ce droit-là.

(8] Il y a un hic en ce que les Swaps sur défaillance de crédit (CDS) peuvent être re-libellés dans une "monnaie autorisée" – celle d'un membre du G7 ou d’un pays noté triple-A sans que cela passe pour un défaut de paiement. L'Irlande vient de perdre sa cote triple-A auprès d’une agence de notation, et semble bien risquer de le perdre auprès des autres dans un avenir prévisible. Cela pourrait aussi être le cas de l’Espagne. Il faut nous attendre à ce que la relation soit faussée entre les écarts sur les CDS (car, en l’état actuel, leur rentabilité ne seraient plus assurée en cas de redéfinition et de dévaluation) et les écarts de taux sur les obligations (lesquels, pour leur part, traduisent implicitement le risque de change ainsi que le risque de défaut), à mesure que cette éventualité se rapproche.

(9] Processus qui pourrait impliquer la conversion asymétrique des actifs et des passifs du secteur bancaire, avec d'importantes conséquences redistributives et donc politiques.

(10] … au lieu de ne subir qu’une perte potentielle dans le cas du retrait des pays à déficit de la balance courante.

(11] Pour un parallèle fascinant, voir dans Rotten Heart of Europe mon compte rendu de la crise du SME en août 1993.

(12] Sir Ralph Hawtrey, “Too Little Liquidity – Or Too Much?”, The Banker, Vol. CXII, novembre 1962, pp. 711-712.

L'original de ce texte, en anglais, a été reproduit sur le site Gavekal.com en date du 7 avril 2009. La date de rédaction du texte n'est pas précisée.Dans l'introduction à cette note, Bernard Connolly est présenté comme l'un des analystes de marché les plus compétents, à qui son histoire personnelle offre une perspective historique presque unique sur les machinations politiques qui sous-tendent le grand projet européen. Avant de rejoindre le secteur privé, Bernard Connolly avait été Chef du Bureau des affaires monétaires à la Commission européenne, dont il a été sommairement congédié après avoir publié "The Rotten Heart of Europe". Après son départ de Bruxelles, en 1997, et jusqu'à la fin de l'année 2008, Bernard Connally était chargé de la stratégie global à la banque AIG. Depuis, il a lancé sa propre entreprise de recherche indépendante, Connally Global Advisors.

Publication originale de l'Institut Turgot


Mercredi 17 Mars 2010


http://www.observatoiredeleurope.com/Euro-l-analyse-qui-donne-froid-dans-le-dos_a1359.html

05/04/2010 10:40 zpeconomiainsostenible Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

LA QUIMERA DEL GOBIERNO Y LA BANCARROTA TEÓRICA DE ESPAÑA.

VALOR AÑADIDO  ,  S. McCoy

La falacia de la deuda pública o por qué el dinero huye de España

 

@S. McCoy - 28/04/2010

Hemos oído hasta la saciedad en boca de nuestros dirigentes políticos que la situación de España es sustancialmente diferente al de otras economías con las que internacionalmente se la compara, como Grecia y Portugal. Su argumento principal descansa en la mejor posición relativa de nuestro país en términos de deuda sobre PIB. Mientras que en naciones como Italia o Grecia el endeudamiento público se sitúa en niveles superiores al 115%, en el caso español tal porcentaje se reduce al 53,2% -ver cuadro completo de Eurostat-. Aferrado a ese clavo ardiendo, el gobierno no duda en hacer del argumento bandera diferencial. Está en su papel. Sin embargo, los mercados internacionales parecen no darse por aludidos y han decidido incorporar nuestros activos en el saco de aquellos de los que no cabe esperar nada bueno, acelerando la venta de los mismos. ¿Por qué?

Pues sencillamente porque el argumento es falaz y fácilmente desmontable. Por una multitud de razones.

  1. No importa el volumen total de deuda en circulación sino la capacidad de repago de la misma. La comparación con el PIB es una medida relativa de escaso valor real, toda vez que España nunca se va a vender para hacer frente a sus obligaciones financieras. Importa más la generación de recursos de modo recurrente para hacer frente al principal y a los intereses de la misma. Además, ese 53,2% hace referencia a la deuda estadísticamente computable que es toda aquella no vinvulada directamente a proyectos de inversión. Si se incluyera esta última en el cálculo el porcentaje superaría alegremente el 70% del PIB.
  2. Como en la cuenta de resultados de cualquier empresa, dicha capacidad de repago dependerá, por una parte, de los ingresos fiscales y, por otra, de los compromisos de gasto público contraídos (cuenta operativa). Suponiendo una renovación a perpetuidad de la deuda emitida, que a día de hoy es mucho suponer, del excedente una parte irá a pagar la carga financiera asociada a las emisiones efectuadas, función del volumen y de los tipos de interés que resulten de aplicación.
  3. Aunque a día de hoy el impacto en términos de PIB de dichos pagos el limitado en comparación con otras economías, alrededor del 3% extrapolando datos a marzo, el problema es que España, S.A. es deficitaria a nivel operativo. Por tanto, el servicio de la deuda no hace sino añadir leña al fuego del desequilibrio, aumentando a su vez las necesidades de financiación. En la medida en que este círculo vicioso crece, el riesgo de que los inversores vuelvan la espalda al país aumenta. Y alguien puede pensar en un momento dado que, bueno, que tal vez sea mejor tener este dinero en el bolsillo en lugar de en activos españoles. Adiós perpetuidad.
  4. De ahí que sea fundamental atajar el déficit fiscal que en España supone un 11,2% del PIB. Una tarea titánica pues el problema es doble: el colapso de la recaudación tributaria, que ha caído en España el doble que en Grecia desde el inicio de la crisis, por una parte, y la estructuralidad de una parte sustancial de los compromisos de pago de la Administración, modelo autonómico y estado del bienestar, que hacen difícil su racionalización, por otra. Respecto a los ingresos no hay perspectivas de mejora a corto plazo, ni por actividad ni porque las subidas impositivas se vayan a traducir necesariamente en mayor recaudación, mientras que la contención del gasto viene condicionada por compromisos políticos pasados que han disparado los pagos corrientes a los agentes económicos. Ayer conocimos que en el primer trimestre del año, las entradas de fondos al erario público se habían reducido un 3% año sobre año mientras que los desembolsos habían crecido más de un 13%. Difícil, por tanto.
  5. A todo ello se une el brutal endeudamiento del sector privado de la economía española, tanto financiero como no financiero, que, unido al propio de la Administración, supone cerca del 350% del PIB nacional, porcentaje que apenas se ha corregido desde el inicio de la crisis y que supera con creces cualquier estándar de racionalidad. Los efectos de tal realidad sobre decisiones de consumo e inversión, circulación del crédito y competencia por los recursos escasos son innegables… y negativas. El hecho de que se mantenga la incertidumbre sobre el entorno laboral, con una tasa de paro nacional que duplica la griega, y sobre el valor de los activos reales, fuente de riqueza y garantía, inciden aún más en tal prevención asociada al exceso de crédito.
  6. En un entorno como el descrito pensar que en tres años el ejecutivo va a ser capaz de reducir el desequilibrio presupuestario del 11,2% al 3% del PIB es una quimera. No hay que olvidar que el nivel mínimo se superávit anual para que no se produzca un deterioro adicional del mismo se ha de situar necesariamente en ese 3% de carga financiera recurrente que hemos señalado. Eso sin contar pagos de principal. Estamos hablando por tanto de un 6% de diferencia positiva entre entradas y salidas de las cuentas públicas durante tres ejercicios consecutivos. Sin mejora sustancial de la economía que lo apoye, el impacto en términos de cohesión social derivado de la persecución de esta meta puede ser brutal. 
  7.  Pero es que, además, la situación actual es de default teórico si nos atenemos a las circunstancias económicas que condujeron en el pasado a otras naciones al impago y restructuración de una parte de su deuda. Nos recordaba recientemente Nouriel Roubini (este hombre sólo aparece cuando hay malas noticias) cuál era la situación en Argentina cuando su default: 3% de déficit presupuestario, 2% de déficit por cuenta corriente y 50% de deuda sobre PIB. En España, los equivalentes son 11,2%; 5,2% (tras una severa reducción desde el inicio de la actual coyuntura) y 53,2% a cierre de 2009. Es verdad que las estadísticas argentinas tienen la validez que tienen, pero no es menos cierto que, a diferencia de aquella nación, España carece de instrumentos monetarios y de tipo de cambio autónomos que le permitan capear el temporal.

A partir de aquí, cada cuál es libre de extrañarse de que nos metan en el mismo saco que otros países europeos. Está muy bien enarbolar el discurso patriótico más rancio de Spain is different. Pero, si uno echa cuentas, es fácil comprobar que no es tan descabellada la equiparación. El victimismo y la autocomplacencia no nos van a sacar de hoyo sino la planificación inteligente, la ejecución decidida y la honestidad colectiva.

28/04/2010 12:45 zpeconomiainsostenible Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

Die Welt : Grecia "solo basura".

Grecia sólo "basura"
28a Abril de 2010, 04:00 reloj. Agencia de calificación de crédito también clasifica detrás de Grecia a Portugal - Los mercados de valores en pánico
. Berlín - Los planes no han funcionado: Los mercados financieros han amortizado en Grecia para lo bueno, e incluso para lo peor: Ahora la gripe griega también se ha extendido a otros países en el borde de la zona euro. Ayer por la tarde fue reducida por (Standard & Poor's S & P), la agencia de calificación principales, la solvencia de Grecia y Portugal, por lo que provocó el pánico en los mercados financieros: los inversores huyeron de los bonos de los dos países. El interés que Grecia debe pagar por su deuda a corto plazo se elevó a 18 por ciento - un nivel que llega a los Estados poco antes de la quiebra. También para Portugal, el aumento de los costos de la deuda a las pocas horas. Al mismo tiempo, el euro cayó a un mínimo anual de 1,32 dólares, y los mercados de acciones y bonos

http://www.welt.de/finanzen/article7366363/Sorgen-um-Portugal-lassen-den-Dax-abstuerzen.html

ESPAÑA EN LA RUINA Y EL GOBIERNO GASTÁNDOSE EL DINERO EN PAYASADAS.

EL PSOE APOYA LA PROPUESTA NACIONALISTA, QUE SÓLO RECHAZA EL PP

El Senado gastará 120.000 euros para traducción simultánea del catalán, euskera y gallego

 

@José L. Lobo.- 28/04/2010 (06:00h)

El Senado gastará 120.000 euros para traducción simultánea del catalán, euskera y gallego

Zapatero interviene en el Senado en presencia de Rojo .

El plurilingüismo sigue vedado en el Congreso, donde José Bono sólo permite el uso del castellano como herramienta de trabajo. Pero el presidente del Senado, Javier Rojo, está a punto de ceder a las presiones de los partidos nacionalistas para convertir la Cámara Alta en una torre de Babel, versión reducida, de cinco idiomas y decenas de intérpretes.

A partir del próximo otoño, coincidiendo con el nuevo periodo de sesiones parlamentarias, el Senado estrenará un servicio de traducción simultánea para que los senadores que sólo hablen castellano puedan entender los discursos de quienes prefieran expresarse en catalán, euskera, gallego o valenciano.

La iniciativa ha sido impulsada por Entesa Catalana de Progrés -el grupo parlamentario que aglutina a los tres partidos que sustentan al Gobierno catalán de José Montilla, más IU-, y saldrá adelante porque cuenta con el apoyo de todos los grupos, incluido el PSOE, y el único rechazo del PP. Su puesta en marcha supondrá un desembolso de al menos 120.000 euros anuales para la contratación de intérpretes.

El Pleno del Senado debatirá hoy la propuesta, auspiciada por Entesa Catalana de Progrés y suscrita por 34 senadores, para impulsar una reforma del reglamento de la Cámara que permita el uso de las lenguas cooficiales. Si es aprobada, los parlamentarios de comunidades autónomas bilingües -Cataluña, País Vasco, Galicia, Navarra, Comunidad Valenciana y Baleares- podrán emplear esos idiomas en los plenos, comisiones y, como regla general, en la actividad cotidiana del Senado.

Hoy, el primer trámite

"La democracia cuesta dinero", señaló ayer a El Confidencial un portavoz de Entesa Catalana de Progrés para justificar la reforma del reglamento, que hoy superará sin sobresaltos el primer trámite de su toma en consideración gracias al respaldo del PSOE y todos los grupos nacionalistas. A partir de ese momento, el proyecto se debatirá en ponencia, luego en comisión y, por último, será aprobado por el Pleno del Senado.

Los promotores de la iniciativa consideran que, para que el Senado "ejerza con plenitud su función como Cámara de representación territorial que le otorga la Constitución", es necesario ampliar "al conjunto de la actividad de la Cámara, y singularmente al Pleno, la posibilidad de que las intervenciones se realicen en cualquiera de las lenguas oficiales de una comunidad autónoma". En la actualidad, los senadores sólo pueden utilizar el catalán, euskera, gallego y valenciano en el seno de la Comisión General de las Comunidades Autónomas, que suele reunirse un par de veces al año.

El Senado dispone de un pequeño equipo externo de intérpretes que sólo contrata, de forma temporal, cuando se convoca la Comisión General de las Comunidades Autónomas. Pero ese recurso será insuficiente cuando el catalán, euskera, gallego y valenciano se conviertan en lenguas habituales de trabajo en plenos y comisiones, lo que obligará a contratar traductores e intérpretes con carácter fijo.

Más de 120.000 euros

El pasado 15 de enero, Rojo reclamó al senador Miquel Bofill y los otros 33 impulsores de la reforma que le remitiesen una "evaluación del coste económico" del sistema de traducción simultánea. Entesa Catalana de Progrés comunicó al presidente del Senado que, según sus cálculos, traducir al castellano las intervenciones en catalán, euskera, gallego y valenciano podría ascender a 120.000 euros anuales. Sin embargo, fuentes del PP -que rechaza de plano el proyecto- consideran que esa estimación está hecha "muy a la baja".

La Asociación Nacional por la Libertad Lingüística (ANLL) entregará hoy mismo en el Senado un escrito solicitando a Rojo y a los portavoces de los grupos parlamentarios del PSOE -Carmen Silva- y del PP -Pío García Escudero- que frenen la reforma del reglamento. "Sería vergonzoso que los representantes de los ciudadanos españoles no fuesen capaces de entenderse en la lengua oficial del Estado dentro de sus principales instituciones", afirma la ANLL en un comunicado, que lamenta que "en plena crisis económica el dinero de los contribuyentes se emplee en contratar traductores para satisfacer los deseos de una minoría nacionalista".|

 

127 .- Por favor, por favor, por favor. Quitémonos de encima estos políticos nacionalsocialistas que se gastan así nuestro dinero, nuestros impuestos.
No es cierto que la democracia cueste dinero en el sentido que dicen los indigentes mentales nacionalistas.
Si esto es tan importante y los ciudadanos no queremos que se pague con nuestros impuestos que se lo descuenten del sueldo a cada senador que quiera utilizar el sistema de traduciones.
Estoy de acuerdo con esta medida, siempre que cada senador que utilice el servicio de traducción lo pague de su bolsillo o lo pague su partido.
Ya veríamos como los catalanes [que todos entienden el castellano] no lo utilizaba ninguno. Creen que somos imbéciles.

28/04/2010 14:14 zpeconomiainsostenible Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

El vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Lucas Papademos, puso ayer a España como ejemplo de deterioro .

El Gobierno aprobó hace apenas tres meses su nuevo cuadro macroeconómico. Pero esas previsiones están ya a punto de saltar por los aires. El empleo se comporta peor de lo esperado, la corrección del déficit público no acaba de llegar, la inflación ha repuntado por el aumento de los carburantes, y, por si esto fuera poco, la solvencia del Reino de España se tambalea en los mercados internacionales al calor de lo que se ha venido en denominar ‘tragedia griega’. La incipiente recuperación en algunas actividades productivas, industria -a causa del automóvil- y servicios, no parece suficiente para dar la vuelta a la situación.

 

La coyuntura es tan complicada que hoy por hoy la mayoría de los institutos de coyuntura apuesta porque la economía española ha continuado en recesión durante el primer trimestre de este año. O lo que es lo mismo, decreció un 0,1%. De confirmarse estas estimaciones, se estaría ante ocho trimestres consecutivos de contracción del producto interior bruto. De lejos, el periodo recesivo más prolongado desde el fin de la autarquía (1959).

 

Aunque el INE no dará a conocer el avance de la Contabilidad Nacional Trimestral hasta el próximo 12 de mayo, los servicios de estudios del Banco Santander, Funcas, Caja Madrid o AFI dan por hecho que la recesión continúa, lo que parece consistente con los datos más recientes de coyuntura.

 

El empleo, que es la variable clave desde el punto de vista del crecimiento, continúa cayendo en términos de Seguridad Social a un ritmo anual del 2,57%. Mientras que el paro no deja de subir. Pero es que tampoco se observa una mejora en las cuentas públicas, como ayer puso de manifiesto la Intervención General del Estado (IGAE). Según esos datos, el déficit presupuestario en términos de contabilidad nacional (incluyendo no sólo lo que se ingresa y paga sino también los compromisos adquiridos) se situó en el 0,85% del PIB, por encima incluso del año anterior en el mismo periodo. Es decir, que no sólo no mejora sino que continúa ensanchándose el desfase entre ingresos y pagos. El Estado se ha gastado en lo que va de año 8.908 millones más de lo que ha ingresado.

 

La parte positiva tiene que ver con el hecho de que los recursos no financieros del Estado crecieron un 5,5% respecto de hace un año, lo que supone un respiro desde el punto de  la recaudación. Pero esta evolución tiene letra pequeña. Los ingresos por IVA crecen a ritmos del 10,5%, aunque en parte por el descenso de la participación de las administraciones territoriales en los ingresos del Estado y en parte por el ‘efecto adelanto’. Muchas empresas están anticipando las compras para eludir la subida del IVA prevista para el 1 de julio.

 

La Bolsa baja más que en Europa

 

Y todo ello en un contexto financiero extremadamente complicado derivado de la crisis griega. Ayer el IBEX 35 se dejó un 4,2%, la mayor caída desde febrero. Desde que comenzó el año ha perdido un 13,7%, más del doble que el Eurostoxx 50, que acumula un descenso del 5,7%. La causa del desplome tiene que ver con las crecientes dudas sobre la capacidad de Grecia para pagar sus deudas, pero en los mercados se extiende la idea de que algunos gobiernos no van a ser capaces de cumplir el escenario de consolidación fiscal comprometido ante Bruselas, y que supone situar el déficit público en el 3% a finales de 2013.  Y entre ellos, el español.

 

El riesgo país de España se situó ayer en el nivel más alto de su historia, según la cotización de los seguros de impago sobre su deuda. Los CDS (credit default swaps) de los bonos españoles a 5 años se dispararon por encima de los 200 puntos básicos, nuevo récord histórico. Esto significa que el coste de comprar protección contra un impago de la deuda española se ha elevado hasta 200.000 euros por cada 10 millones de euros. Sólo en el último mes, el CDS español se ha duplicado tras pasar de 100 a 200 puntos. Los CDS sobre los bonos de otros países también experimentaban un repunte sustancial. El griego se iba hasta los 735 puntos, en tanto que el de Portugal superaba los 340 puntos. El riesgo español se situaba al nivel de Hungría y por encima del de Italia, Rusia, Filipinas o Indonesia.

 

Riesgo país, pero también riesgo bancario, y eso explica que las entidades financieras fueran ayer las peor paradas en el descalabro general. El Banco Santander perdió un 5,68% de su valor y BBVA un 5,3%. En el mercado cada vez hay más preocupación por que se cumpla una premonición realizada hace unas semanas en privado por un directivo del Banco de España. La crisis comenzó siendo financiera, después se trasladó a la economía real y al final ha acabado por arrastrar a los gobiernos. El peligro es que vuelva a su punto de partida: con bancos y cajas sometidos de nuevo a la tempestad por su baja solvencia.

 

Las tensiones son tan fuertes en la eurozona por falta de impulso político para resolver la crisis (y ausencia de instrumentos institucionales) que el euro traspasó ayer la cota de 1,32 unidades por dólar, lo que atiza todavía más la presión sobre los precios. En particular del petróleo. Aunque el barril de crudo permanece estable en el entorno de los 85 dólares, el tipo de cambio elevará la factura energética, y, por lo tanto, las gasolinas. Es decir, se cierne un nuevo peligro sobre la economía en forma de inflación. Funcas trabaja ya con la hipótesis de que el año se cierre con 2,1% de inflación en términos acumulados. O un 1,6% en media anual. Una inflación baja en términos históricos, pero elevada teniendo en cuenta el momento macroeconómico.

 

De confirmarse estas previsiones, la inflación volverá a comerse parte de la renta disponible de las familias, lo cual es especialmente relevante en un contexto de bajo consumo; mientras que también las cuentas públicas sufrirán un fuerte golpe. El Estado tendrá que abonar a los pensionistas una paga adicional que puede suponer un desembolso extra de más de 3.000 millones de euros.

 

Con razón, el vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Lucas Papademos, puso ayer a España como ejemplo de deterioro fiscal, junto con Grecia e Irlanda, por el aumento del déficit público registrado en 2009, hasta el 11,2% del PIB. Papademos alertó de que estos desequilibrios suponen un riesgo para el crecimiento y reclamó un estricto cumplimiento del Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC). Los mercados le dieron la razón

S&P rebaja el rating de España de AA+ a AA con perspectiva negativa

S&P rebaja el rating de España de AA+ a AA con perspectiva negativa

@E. Segovia - 28/04/2010 17:35h

Standard & Poor's ha vuelto a rebajar el rating de España esta tarde un grado, desde AA+ hasta AA. Además, mantiene la perspectiva negativa para la deuda pública de nuestro país, lo que indica que podría haber nuevas rebajas en el futuro. Este movimiento sigue a la rebaja de Grecia y Portugal adoptada el martes, hasta nivel de bono basura en el primer caso.

El Ibex apenas ha tenido tiempo de reaccionar a la noticia, que se ha conocido pocos minutos antes del cierre de la sesión. En todo caso, el índice español se ha vuelto a desplomar un 2,99% y pierde en torno al 7% en las dos últimas jornadas. El EuroStoxx 50, por comparación, sólo ha cedido el 1,74%.

Se trata de la primera rebaja de rating de España que adopta S&P desde enero de 2009, cuando España perdió la máxima calificación posible, AAA. El principal argumento esgrimido por la agencia de calificación es el contagio de la crisis de la deuda griega al resto de la zona euro, pero también influye la situación concreta de nuestro país: la debilidad de nuestra economía y las malas perspectivas de las finanzas públicas españolas.

Así, el informe en que justifica la señala que "la rebaja refleja en primer lugar, la revisión a la baja de nuestras proyecciones macroeconómicas a medio plazo. Ahora creemos que el fin del modelo español de una economía basada en el crédito probablemente se va a traducir en un período más prolongado de actividad deprimida del que habíamos asumido hasta ahora".

Así, S&P prevé que el crecimiento del PIB español se quede en un pírrico 0,7% anual como media entre 2010 y 2016 frente a sus estimaciones anteriores de un crecimiento superior al 1% en ese período. Como factor añadido a este escenario tan deprimido señala la subida de los costes de financiación tanto del sector público como del privado, lo que ralentizará todavía más la salida de la actual recesión.

Y este entorno tan difícil, a su vez, "presionará todavía más las finanzas públicas españolas y serán necesarias más medidas para poder cumplir la estrategia de consolidación fiscal del Gobierno y su programa de reformas estructurales", señala la agencia. "La perspectiva negativa refleja la posibilidad de nuevas rebajas si la posición presupuestaria empeora todavía más de lo que esperamos actualmente", añade.

Su previsión es que 2010 acabe con un déficit del 9,8% del PIB, en línea con el objetivo gubernamental, pero a medio plazo es mucho más negativo porque estima unos ingresos menores y unos gastos mayores que los contemplados por el Ejecutivo. Así, prevé que el déficit público superará el 5% en 2013, el año en que expira el plazo de la Comisión Europea para volver por debajo del 3%. Para financiarlo, la deuda pública superará el 85% del PIB en ese ejercicio.

S&P hace un repaso por las principales debilidades de nuestra economía, que amenazan con echar por tierra las perspectivas de crecimiento: el fuerte endeudamiento del sector privado, un mercado laboral rígido, una reducida capacidad exportadora, la mala calidad de los activos del sector financiero (principalmente, el crédito) y el fin de los estímulos fiscales adoptados por el Gobiernopara reducir el déficit público, que tiene un impacto negativo en el crecimiento.


76 .- ZP no eres capaz de convencer ni a Sonsoles, eres un fracaso de Presidente, un perdedor, un lunático bienintencionado, un loco desgraciado que se va a cargar este país... ten un poco de dignidad y por responsabilidad presenta ya tu dimisión o disuelve las cortes y convoca elecciones generales anticipadas, está más que demostrado que no sabes cómo sacarnos de esta, está más que probado que has mentido intencionadamente casi cada vez que has hablado, es público y notorio que no te quieren ni en Europa, ni en España ni incluso en tu propio partido, estás completamente desacreditado y con tu descrédito y tu mezquindaz lo único que estás consiguiendo es que fuera de nuestras fronteras nos tomen a los españoles por tontos, aunque algo de razón tiene, sino no me explico que esté yo aquñi escribiendo todo esto, cuando lo que deberñia de ocurrir en este país es que saliera la gente a la calle y te echaran a gorrazos. Eso si, con tal de quedarte en el poder no solo vas a arruinar a España sino que también vas a lograr de nuevo en nuestra historia dividir a la sociedad en dos bandos... quizás esa era tu intención con la Ley de Memoria Histórica que sacaste para abrir heridas, DESGRACIADO!!

Carlos38

28/04/2010, 20:05 h.

75 .- Estimado Azzo:

Trabajo para una empresa americana y doy soporte a nuestros clientes por todo el mundo.

Estoy pensando en dos opciones:
- Modificar mi país de residencia [tomar a mi mujer y los peques y largarme a nuestras oficinas en Coral Gables]
- Pedir a la empresa que, si me quedo en España, mi sueldo siga referenciado a Euros a pesar de que pudieramos abandonar el Euro.

¿Cuál consideraría más interesante? ¿Cree que debo pedir que mi sueldo quede referenciado a el valor actual en US$?

Como pueden ver, tengo claro que esto se cae, y no voy a esperar a que me caiga encima.

El_Kurgan

28/04/2010, 20:05 h.

Y ZP tocando el violón en la cubierta del Titanic

Federico Quevedo

Y ZP tocando el violón en la cubierta del Titanic

BIOGRAFÍA

Federico Quevedo, nacido en Hamburgo (Alemania) en 1961, licenciado en Ciencias de la Información, está casado y tiene 4 hijos. Quevedo ha realizado su carrera profesional en medios como Radiocadena Española, Antena 3 Radio, Europa Press, La Gaceta de los Negocios, Actualidad Económica... Además es colaborador de Telemadrid, Popular TV, 'La Mañana' y 'La Linterna' de La Cope y 'El Gato al Agua' en Intereconomía. Autor de los libros 'Pasión por la Libertad' sobre el pensamiento político del ex presidente Adolfo Suárez, y 'El Negocio del Poder' junto al periodista Daniel Forcada.

Federico Quevedo - 29/04/2010

Hace tiempo que algunos venimos alertando de que la crisis que atraviesa nuestro país va más allá de lo meramente económico, y que tiene una derivada político-institucional muy importante. Pues bien, salvo algunos entusiastas de esos a los que es imposible convencer hasta de lo más evidente, la inmensa mayoría ya es consciente de esta realidad.

 

El fruto de esa política lo estamos recogiendo estos días con hechos de una gravedad sin precedentes

La crisis político-institucional la arrastramos desde la pasada legislatura, y de esa crisis es únicamente responsable quien permitió y fomentó las amenazas al Estado de Derecho desde el nacionalismo catalán impulsando un estatuto de autonomía cuya naturaleza, al margen de la Constitución, se demuestra hoy en toda su amplitud. Quien proyectó y aprobó una Ley de Memoria Histórica que ha servido para dar un inmenso paso atrás en el camino recorrido en la Transición y volver a los tiempos del revanchismo y el enfrentamiento de las dos españas del poeta; quien en lugar de buscar el consenso social en asuntos delicados como el aborto y la reforma del Código Civil para incluir el matrimonio gay optó por la radicalidad; quien aunque después ha rectificado su política antiterrorista, entonces provocó una ruptura gravísima del consenso en esta materia para negociar con ETA a espaldas del Parlamento y de la ciudadanía, y hoy todavía sufre las consecuencias de esa política en el caso Faisán. Quien rehusó buscar el acuerdo para renovar el TC y en lugar de eso modificó la ley a su antojo para alargar el mandato de su actual presidenta; quien derogó leyes orgánicas imprescindibles para dotar al Estado de competencias necesarias en asuntos polémicos como el agua o la educación, condenando a las Comunidades Autónomas a un permanente enfrentamiento… Y así un largo etcétera que seguramente ustedes son capaces de llenar, sino hasta el infinito, casi.

 

El fruto de esa política lo estamos recogiendo estos días con hechos de una gravedad sin precedentes: nunca se había producido un acoso tan brutal al Poder Judicial, nunca -al menos desde los inicios de la Transición- se había vuelto a dividir al país -o a una parte- en dos bandos, y nunca había sido tan difícil buscar el consenso de los dos grandes partidos para reformar estatutos de autonomía como ha ocurrido con el de Castilla-La Mancha por culpa de la guerra del agua. El país dividido, enfrentado y las instituciones acosadas por una izquierda y un nacionalismo levantados en pie de guerra.

 

ZP se queda sin agenda

 

El panorama no puede ser más pavoroso, pero todavía tendría un pase si además a todo esto no hubiera que añadir una profunda crisis económica que el martes se presentaba en toda su crudeza con el peor dato de desempleo que podíamos imaginar: cuatro millones seiscientos mil parados, el 20,05% de una población activa que, además, sigue disminuyendo. Lejos de recortar nuestro déficit público -como había prometido el Gobierno- éste ha crecido hasta el 15% del PIB -y eso que ha subido algo la recaudación por IVA-, y los mercados financieros han perdido la poca confianza que tenían en la economía española, lo que ha provocado un encarecimiento de nuestra deuda a la que ayer mismo rebajaba su calificación Standard & Poor's provocando un nuevo desplome del Ibex. Y todavía veremos cómo el riesgo-país sigue aumentando en los próximos meses a medida que al Reino de España le resulte más difícil afrontar sus compromisos de pago y el déficit siga aumentando en lugar de recortarse porque el Gobierno es inútil, no puede hacer frente a la situación y el margen de maniobra es cada vez más estrecho: Rodríguez se ha quedado sin hueco en la agenda para poder adoptar reformas. Lo que no hizo cuando tenía que hacerlo, ya no puede hacerlo ahora.

 

Si el presidente ha optado por esconderse y no es capaz de afrontar ninguno de los problemas que tiene en esos momentos el país, ¿qué van a hacer los ministros, sino mirar para otro lado y esperar a que escampe?

(“El presupuesto debe equilibrarse, el Tesoro debe ser reaprovisionado, la deuda pública debe ser disminuida, la arrogancia de los funcionarios públicos debe ser moderada y controlada, y la ayuda a otros países debe eliminarse para que Roma no vaya a la bancarrota. La gente debe aprender nuevamente a trabajar, en lugar de vivir a costa del Estado”, esto ya lo decía Marco Tulio Cicerón en el año 55 antes de Cristo, un mensaje sencillo y claro, directo al corazón del problema, y ya ven que poco caso se le hace).

El Gobierno no está ni se le espera

 

¿Dónde está el Gobierno? Es la pregunta que se hacen miles de ciudadanos estos días en la calle. ¿Dónde está el Gobierno, más allá de aparecer en algún que otro acto subversivo de apoyo al juez Garzón? No hay Gobierno, los ministros ni están ni se les espera. Es como si viendo cómo la casa se cae a pedazos hubieran decidido poner pies en polvorosa. Si el presidente ha optado por esconderse, no es capaz de afrontar ninguno de los problemas que tiene en esos momentos el país, no ejerce su liderazgo -porque ya no lo tiene, entre otras cosas- y no puede ni siquiera mostrar la entereza y la firmeza necesarias para defender los fundamentos mismos del Estado de Derecho y mucho menos para adoptar decisiones necesarias aunque dolorosas para encarrilar la salida de la crisis, ¿qué van a hacer los ministros, sino mirar para otro lado y esperar a que escampe?

Hace tan solo unos meses, en septiembre del año pasado, Mariano Rajoy le ofreció en el Pleno del Congreso un pacto para reducir drásticamente el gasto público, pacto que Rodríguez rechazó. Después se sacó de la manga el Pacto de Zurbano como la gran apuesta para salir de la crisis, y ya saben ustedes en qué ha quedado. Lo cierto es que, como le advirtió el propio Rajoy tan lejos como la semana pasada, a Rodríguez ya no le queda tiempo ni para rectificar ni para hacer lo que hay que hacer, de tal modo que a día de hoy se ha convertido en el único responsable de lo que le pueda pasar a este país. Y lo que le pasa a este país -la acertada comparación se la tomo prestada a mi amigo Alfonso Nasarre- es que, como en la película Titanic, el barco ha chocado ya con un iceberg y se hunde irremediablemente, pero al igual que la orquesta del Titanic seguía tocando en la cubierta como si nada ocurriera, Rodríguez ha empuñado el violón con la misma cansina y repetida melodía: “Ya estamos saliendo de la crisis”. Qué falso.

 

Zapatero en su País de las Maravillas

 

No puede haber nada peor que un loco al frente de una nave como esta, circulando en dirección contraria al resto del mundo, dispuesto a provocar un accidente de consecuencias catastróficas antes de reconocerse incapaz y dejar el mando en otras manos

Desolador. No se me ocurre otra expresión para calificar este estado de cosas. Y el responsable de que todo esto sea así, sigue empeñado en hacernos creer que todo esto es pasajero y que realmente estamos ya a punto de superarlo, algo que no se cree ni un solo organismo nacional e internacional que no dependa del Gobierno. Es como si siguiera inmerso en su propio sueño, en su País de las Maravillas en el que ya nadie cree. O está loco, o está loco. No cabe otra opción. Y no puede haber nada peor que un loco al frente de una nave como esta, circulando en dirección contraria al resto del mundo, dispuesto a provocar un accidente de consecuencias catastróficas antes de reconocerse incapaz y dejar el mando en otras manos. En el mundo anglosajón este tipo de situaciones pueden acarrear la impugnación del presidente y su inhabilitación para volver a ocupar altos cargos, es el llamado Impeachment que no tiene nada que ver con la moción de censura, pues se trata de un ‘juicio’ legal hecho al presidente por los congresistas, sin que ese acto implique la elección de su sustituto. Quizá la lección que estamos aprendiendo debería llevarnos a plantear soluciones parecidas de cara al futuro aunque eso requiera reformar la Constitución.

 

En Europa no se entiende lo que está pasando en España. “Es incomprensible que un país como España se esté alejando de la Unión del modo en que lo está haciendo”, le decía hace unos días el embajador de uno de los países grandes a un buen amigo mío. “No es solo la crisis económica, que la estamos sufriendo todos, es la manera en que estáis cuestionando elementos esenciales de una democracia, como la separación de poderes y la independencia del Poder Judicial”, añadía. La imagen que ofrecemos cara afuera, el escaparate, es un conjunto en el que se observa tanto la incapacidad del Gobierno para hacer frente a una crisis que no parece haber tocado fondo como la permisividad de ese mismo Gobierno ante la campaña de acoso institucional, cuando no la impresión de que es el propio Gobierno el que alienta esas campañas y el que parece resignado frente a la crisis. La conclusión del embajador no puede ser más demoledora: “La confianza en un país se fundamenta en la estructura garantista de su Estado de Derecho, y da la sensación de que España está destruyendo esa estructura garantista condenando a sus ciudadanos, empresas e instituciones a una inseguridad jurídica propia de regímenes poco fiables, y así España no puede caminar al mismo paso que el resto de Europa, y lo que le está pidiendo Europa es que cambie el paso, y si no lo cambia en el futuro no muy lejano lo que le puede pedir es que abandone el club”. Más claro, agua.

 

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