I.Q. MATEO MATHAUS
Así era trabajar limpiando el culo del Rey
1 ENERO, 2016 ~ XOANMDELRIO
limpiendoPor raro que hoy nos pueda parecer, el puesto de Groom of the Stool (limpiaculos real, le llamaríamos nosotros) fue, durante siglos y desde su instauración en el siglo XVI, uno de los más cotizados de la corte real inglesa. Suerte tenías si te tocaba un rey campechano y comedido, pero si era amante de las comidas abundantes y picantes, el trabajo podía ser un auténtico marrón.
Fue Enrique VII, según nos revela la página Historic UK , el primer monarca que sintió la necesidad de que alguien se encargase del mantenimiento y limpieza de su ano de sangre azul. Pronto el cargo adquirió importancia, dado que el mozo de las heces pasaba largos momentos de calidad en intimidad con el Rey asistiéndole a retirase sus pesados, complejos y caros ropajes para que pudiese hacer de vientre de forma relajada y decorosa.
El puesto requería andar todo el día entre toallas y cuencos o palanganas, acarreando la pesada silla de cagar por palacio, monitorizar la dieta y horarios de comidas del rey y organizar su agenda en base a los hábitos de su tracto gastrointestinal. Nada fácil. Además era necesario tener cierta educación (había que darle conversación al soberano en sus momentos de relax), así que se solía otorgar a el curro a jóvenes de la aristocracia. De hecho las familias que pretendían medrar ansiaban tener a uno de sus miembros al cargo de las posaderas más importantes del país. Si los chavales eran buenos trepas, sacaban una generosa paga, se les regalaba la ropa usada del monarca y podían hasta convertirse en secretarios personales del rey. Desconocemos si durante el proceso de selección se tenía en cuenta la suavidad de la piel de la palma de las manos del candidato, dado que el papel no abundaba.
Durante los cuatro siglos de existencia del puesto de limpiaculos del rey (se abolió en 1901 bajo el reinado de Eduardo VII) se han producido pocas incidencias destacables. Henry Norris, por ejemplo, fue ejecutado por orden de Enrique VIII tras ser acusado de prestar atención especial a los órganos sexuales de la reina Ana Bolena. ¿Complot político? ¿Ataque de cuernitis aguda? ¿Manos ásperas? El rey loco Jorge III (1760-1820) usó durante su asiento en el trono nada menos que a nueve mozos limpiaojetes. Uno de ellos, John Stuart, llegó a ser Primer Ministro Británico, lo que demuestra que la creencia popular de que cuidar bien ciertos culos te puede ayudar a ascender, al menos en la política tiene una base real.
Por Jaime Noguera
Fuente: Strambotic

José Antonio González es conducido a los juzgados de Sevilla para declarar ante Alaya. E. LOBATO
Actualizado: 15/04/2014 16:54 horas
«Cierta persona de Izquierda Unida» recogió antes de las elecciones municipales de 2011 una caja de zapatos que contenía una mordida de 70.000 euros. La identidad del destinatario es de momento una incógnita, pero no así la de la persona que entregó la comisión: José Antonio González Baro, administrador único de Fitonovo, una empresa mimada por el Ayuntamiento de Sevilla en la etapa del Gobierno de coalición PSOE-IU (2003-2011).
EL MUNDO ha tenido acceso al contenido de la declaración de González Baro, que compareció como imputado ante la juez Mercedes Alaya el pasado 18 de diciembre tras ser detenido en la segunda fase de la operación Madeja.
La confesión ante la titular del Juzgado de Instrucción 6 de Sevilla ayuda a comprender por qué Fitonovo se convirtió en poco tiempo en un contratista estrella de distintas administraciones públicas: la empresa asumió como algo natural el pago de las mordidas que le sugerían con más o menos descaro funcionarios con poder de decisión y partidos políticos, como IU. Su padre y verdadero dueño de la empresa, Rafael González Palomo, ya confesó ante la juez que entregó un sobre con 30.000 euros que -según le dijeron- era para el PSOE.
Cuando compareció ante Alaya, su hijo admitió haber repartido entre 2003 y 2012 al menos 700.000 euros en comisiones a funcionarios y cargos públicos, de los que la mitad fueron a parar presuntamente al bolsillo de Francisco Amores. Éste era jefe de servicio de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Sevilla, uno de los principales clientes de Fitonovo, y, al igual que el hijo del empresario, ha estado tres meses en prisión provisional por estos hechos.
Entre los presuntos receptores de sobornos identificados por el empresario están, además de este jefe de servicio, el responsable de conservación del Parque de María Luisa de Sevilla, Francisco Huertas, y el jefe del servicio de Carreteras de la Diputación de Sevilla -institución gobernada en mayoría absoluta por el PSOE-,Carlos Podio, a quien el empresario calificó como «una persona de alta esfera».
Presuntamente, el contratista sobornó a IU, a la que abonó 70.000 euros en vísperas electorales; gastó 16.000 euros en cambiar las ventanas a la vivienda de un funcionario del Ayuntamiento hispalense al que tenía además a sueldo; costeó el gasto telefónico de otro empleado municipal al que también pagaba una nómina fija, y hasta costeó con «300 o 500 euros» la Viagra a un directivo de la empresa pública Adif en Zaragoza.
A esos 700.000 euros que admitió haber repartido González Baro habría que sumar otros presuntos pagos en especie a cargos públicos detectados por la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil (UCO) como coches, ordenadores o unas obras en la sede de la agrupación socialista de la Macarena, en Sevilla capital. Según el administrador de Fitonovo, esta práctica se cortó cuando él «tomó las riendas del negocio» porque «se iba mucho dinero en la empresa».
El caso más llamativo es el de IU, que gestionaba el Instituto Municipal de Deportes (IMD) de Sevilla y que adjudicó a Fitonovo la conversión de 11 campos de fútbol de albero a césped artificial con cargo al Plan 8.000 del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.
González Baro admitió ante la magistrada que, «una vez concluidos e inaugurados» los campos de césped artificial, «Izquierda Unida le pidió, estando próximas las elecciones, una colaboración económica y accedió». Le entregó «70.000 euros en una caja de zapatos», cantidad que decidió él mismo: «No le dijeron ni un número; accedió a la primera petición».
El acta de su declaración no recoge la identidad ni de quién le sugirió que realizara el pago ni de quién se encargó de recibir la caja de zapatos repleta de billetes. Sólo se dejó constancia de que fue «cierta persona de Izquierda Unida».
La titular del Juzgado de Instrucción 6 de Sevilla investiga los pagos que esta empresa sevillana venía haciendo sistemáticamente a funcionarios de distintas administraciones públicas a cambio de la adjudicación de contratos.
La operación se inició en julio del pasado año y se ha saldado hasta el momento con nueve personas detenidas y otras cuatro imputadas, entre los que se encuentra Domingo Enrique Castaño, asesor del socialista Alfredo Sánchez Monteseirín durante su etapa como alcalde de Sevilla. Las actuaciones se encuentran bajo secreto de sumario.
Entre marzo y abril de 2009, el Ayuntamiento de Sevilla -gobernando entonces por la coalición PSOE-IU- adjudicó a Fitonovo las citadas obras de construcción de 11 campos de fútbol de césped artificial que hasta entonces eran de albero y cuatro contratos para podas de arbolado en cuatro distritos de la ciudad. El montante de estos encargos, dentro del Plan 8.000, ascendió a 8.172.788,62 euros.
De esta forma, Fitonovo se convirtió en la segunda empresa que más adjudicaciones del Ayuntamiento hispalense recibió con cargo al Plan E, sólo superada por Construcciones Camarena.
Dentro del reparto de las áreas de gobierno que alcanzaron PSOE e IU en el pacto suscrito tras las elecciones locales de mayo de 2007, la coalición de izquierdas se reservó la Delegación de Deportes. Concretamente, la gestión de las instalaciones deportivas dependía del Instituto Municipal de Deportes. La mordida por los campos de césped artificial equivalía al 0,86% del montante de las adjudicaciones del Ayuntamiento de Sevilla con cargo al Plan E.
Los tentáculos de Fitonovo alcanzan a otros ayuntamientos andaluces. A raíz de la construcción de los campos de fútbol en la capital hispalense, la empresa resultó adjudicataria de la obra de reforma del estadio municipal de fútbol de La Carolina, que lleva el nombre del que fue alcalde de la localidad jiennense durante 36 años, Ramón Palacios.
El Ayuntamiento adjudicó el 14 de septiembre de 2010 las obras a la UTE liderada por Fitonovo (80%), en la que también participaba Aldilop (20%), por 747.250,54 euros, IVA incluido. El concurso se tramitó mediante el procedimiento abierto urgente.
Según declaró González Baro, el Consistorio le reclamó «a través del comercial» de Fitonovo una «colaboración económica» que el imputado cifró entre «15.000 o 20.000 euros». El administrador de la empresa no precisó la identidad del receptor, pero la magistrada sostiene que el pago se realizó «concretamente al alcalde de dicha localidad». Ésta también detalla que hubo «dos entregas en efectivo en sobres» y que el último abono fue «en el año 2010».
También en la provincia de Cádiz Fitonovo habría repartido presuntamente dádivas a cargos políticos. La juez Alaya imputó a González Baro el pago de 200.000 euros en comisiones ilegales entre 2010 y 2011 por la construcción en Algeciras -con el Consistorio gobernado entonces por el PSOE- de un aparcamiento y un centro deportivo conocido como El Calvario. Tampoco se especifica a quién entregó los sobornos.
Fitonovo también realizó pagos periódicos durante años a cargos públicos con poder de decisión. Además del citado Francisco Amores, que recibió de 300 a 600 euros mensuales de «2003 a 2011 ó 2012», también el responsable de conservación del Parque de María Luisa, Francisco Luis Huertas, recibía «una cantidad mensual en torno a mil y pico euros».
Huertas, según declaró González Baro, «era afín al PSOE y presentó a la empresa al Ayuntamiento cuando gobernaba dicho partido». Igualmente, declaró haberle pagado una línea telefónica.
Finalmente, admitió que el responsable de carreteras de la Diputación de Sevilla, Carlos Podio, cobraba «de 10.000 a 12.000 euros» que Fitonovo le abonaba «por campaña». No obstante, el empresario matizó que creía que su empresa no le pagaba a Podio, que «era una persona de alta esfera», sino que lo hacían las empresas Martín Casillas o Maygar, que eran las que subcontrataban a Fitonovo y que después le descontaban las mordidas del precio de la subcontrata.
Apuntes: ZPedro Saunas Preferentes no debería estar en el Congreso sino en el diván de un psiquiatra..Como Zapatero tiene el "síndrome del abuelo"..Es un tipo robotizado, acomplejado, rígido, sin empatía.., artificial..Su abuelo fué el General de la Legión Castejón, apodado "El Carnicero", al que Franco le encargó la toma de Madrid..Y eso lo debe llevar como una losa..Para compensar quiere ser "Gallito Bolivariano"..Según comenta hoy La Razón, en las comidas de negociación «Sánchez parecía un azafato de concurso», explica uno de los trabajadores del restaurant sobre la actitud y rígidos ademanes del secretario general del PSOE. Siempre se muestra distante..Pero el secretario general del PSOE pretende que un Rajoy ganador haga lo que a él se le demanda como perdedor. A eso se le llama «tener mucha cara», opinan en Moncloa y Génova. «Diecisiete veces le ha dicho no», explican sobre las ofertas de diálogo de Rajoy siempre rechazadas por el socialista.."...Este odio impostado contra un partido que tiene de todo como todos, también luchadores antifranquistas, tiene que ver psicológicamente con la historia de su abuelo materno..En la primitiva mente de algunos, entre ellos ZPSanchez, la guerra aún no ha terminado y él se quiere situar para derrotar a su abuelo..Pobre hombre si no fueran tan peligrosos los "orates"..Recuerden a Zapatero...Mateo Mathaus
Un estudio elaborado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) analiza el impacto en la economía de lo que denomina ‘shocks’ de incertidumbre, y concluye que este impacto puede ser muy notable -superior a un ‘shock’ de los tipos de interés-, de entre 0,5 y 1,5 puntos de PIB, en un periodo de entre seis y 18 meses. Aunque se basa en datos de Reino Unido y Estados Unidos, los expertos consideran que es extrapolable a la situación actual de España, donde la actividad muestra signos de estar ralentizándose ante la inquietud sobre el nuevo Gobierno del país.
La explicación de este impacto es que las empresas y las familias adoptan una actitud de esperar y ver (‘wait and see’) cuando se enfrentan con situaciones de alta incertidumbre, por lo que recortan sus inversiones, sus compras y la contratación de personal, lo que finalmente suele acabar empujando a la economía a la recesión. Algunos autores sostienen que este frenazo a las inversiones se da tanto a corto como a largo plazo.
El análisis realizado por Stephanie Denis y Prakash Kannan para el FMI encuentra que, en el caso de Reino Unido, los ‘shocks’ de incertidumbre han tenido un impacto “significativo” en la actividad económica; en el caso de la Gran Recesión de 2008-2009, se puede contabilizar como un cuarto de la caída de la producción industrial adicional a la que se esperaba sin este efecto. Según sus resultados, este impacto es brusco y rápido, ya que el pico se produce entre seis y 12 meses después del ‘shock’, mientras que empieza a difuminarse a partir de los 18 meses.

La periodista Oriana Fallaci en 1981 | Cordon PressOriana Fallaci (1929-2006) vomitó una columna periodística dieciocho días después del 11 de septiembre de 2001 mientras "el hedor de la muerte entraba por las ventanas". La periodista había elegido Nueva York para el exilio moral. Era incapaz de vivir con el asco y la impotencia que le producía una Italia, una Europa, ya entonces rendida a la cobardía del buenismo, de lo políticamente correcto. Fallaci por "la coherencia y la disciplina que requiere el exilio" se autoimpuso una mordaza de diez años. Por tanto cuando escribió su largo "sermón" para el Corriere della Sera en 2001 ya sólo el hecho, fue noticia.
Hay momentos de la vida en que callar se convierte en una culpa. Hablar, una obligación, un deber civil, un desafío moral, un imperativo categórico del cual no te puedes evadir.
Recogemos su dolor, perdido como lágrimas en la lluvia, del libro La rabia y el orgullo (La Esfera, 2002). No recomendado para todos los públicos.
La célebre Fallaci gritó hace casi quince años que "sobre el fundamentalismo islámico hoy lo sabemos todo". Sin importarle las consecuencias, como siempre. En el combate cuerpo a cuerpo es ambidiestra, por la izquierda y por Alá.
"Querido sostenedor de Las-Dos-Culturas, las mezquitas que en toda Europa florecen a la sombra de nuestro (vuestro) olvidado laicismo y de nuestro (vuestro) pacifismo hipócrita y desbocado están llenas de terroristas y futuros terroristas. Protegidos por el cinismo, el oportunismo, el cálculo, la estupidez de quienes nos los presentan como si fueran tibias de santo.
No entendéis, no queréis entender, que para los musulmanes Occidente es un mundo que hay que conquistar, castigar, someter al Islam.Estoy hablando a las personas que no siendo estúpidas ni malas, se hallan en la prudencia o en la duda. Y a ellas les digo: ¡Despierta, gente, despierta!Intimidados como estáis por el miedo de ir a contracorriente o parecer racistas no entendéis, o no queréis entender, que aquí está ocurriendo unaCruzada al Revés. En su esencia, la nuestra es una guerra de religión y quien lo niegue, miente (…) una guerra que ellos llaman Yihad, Guerra Santa (…) No entendéis, no queréis entender, que para los musulmanes Occidente es un mundo que hay queconquistar, castigar, someter al Islam.
Fallaci sostiene que el enfrentamiento no es militar.
¿Qué lógica tiene respetar a quien no nos respeta, qué dignidad tiene defender la cultura o presunta cultura de aquellos que desprecian la nuestra?"Acostumbrados como estáis al doble juego, cegados como estáis por la miopía, no entendéis o no queréis entender que nos han declarado una guerra de religión. Promovida y fomentada por una facción de aquella religión, puede ser, (¿puede ser?), pero de religión. (…) Que puede ser que no aspire a conquistar nuestro territorio, pero mira a la conquista de nuestras almas. A la desaparición de nuestra libertad, de nuestra sociedad, de nuestra civilización. Es decir, al aniquilamiento de nuestra manera de vivir o de morir, de nuestra manera de rezar o no rezar, de pensar o no pensar. De nuestra manera de comer y beber, de vestirnos, divertirnos, informarnos… No entendéis o no queréis entender que si no nos ponemos, si no nos defendemos, si no combatimos, la Yihad vencerá. Vencerá y destruirá el mundo que bien o mal hemos logrado construir, cambiar, mejorar, hacer un poco más inteligente. (…)
Portada del libro
Destruirá en suma nuestra identidad, nuestra cultura, nuestro arte, nuestra ciencia, nuestra moral, nuestros valores, nuestros principios, nuestros placeres… Sí señores: nuestros placeres también. ¿No comprendéis que los Osama bin Laden se creen verdaderamente autorizados a mataros a vosotros y a vuestros hijos porque bebéis vino o cerveza, porque no lleváis la barba larga o el chador o el burkah, porque vais al teatro y al cine, porque escucháis a Mozart y canturreáis una cancioncilla, porque bailáis en las discotecas o en vuestras casas, porque miráis la televisión, porque lleváis minifalda o pantalones cortos, porque en el mar o en la piscina estáis desnudos o casi desnudos, porque jodéis cuando y donde y con quien os da la gana?
¿Tras los atentados de París, hay miedo o hipocresía a llamar a las cosas por su nombre? ¿Por qué a gran parte de Occidente el judío recreado por Shakespeare en Shylock no le inspira ninguna empatía y el cristianismo le produce picores alérgicos? ¿Por qué incluso esa gran parte de ciudadanos son capaces de pedir perdón por su ateísmo ante el Islam?
Se preguntaba la escritora,
¿A dónde ha ido vuestro laicismo? ¿A dónde ha ido el Sol del Porvenir, la libertad, la justicia, la repulsa, la injerencia, ejercitada por las autoridades eclesiásticas en la vida del ciudadano? La tolerancia religiosa, primer punto de todos los principios civiles, no anula el laicismo. Al contrario, es el laicismo que la garantiza. (…) ¿Nos importa ni siquiera eso, tontos? Yo soy atea, gracias a Dios. Racionalmente, por lo tanto irremediablemente atea. Y no tengo alguna intención de ver mi racionalismo, mi ateísmo, ofendido y perseguido y castigado por los nuevos Inquisidores a la Tierra. (...) Razonar con ellos, impensable.Tratarlos con indulgencia, tolerancia o esperanza, un suicidio.
Más preguntas de Fallaci:
¿Qué lógica tiene respetar a quien no nos respeta, qué dignidad tiene defender la cultura o presunta cultura de aquellos que desprecian la nuestra?
Y concluye:
Lo importante es que ciertas infamias no me las impongan a mí. Declaro que este asunto me concierne por completo. Nos concierne a todos.
Otro de los puntos que ya abordaba la periodista es que "entre los kamikazes de Nueva York y de Washington no había un solo afgano".
Se constata que los terroristas más peligrosos suelen estar en posesión de pasaportes reglamentarios y renovados por las autoridades europeas, de carnets de identidad y permisos de residencia expedidos con gran generosidad. (…) Seducida por nuestro bienestar, nuestras comodidades, nuestras oportunidades, alentada por la flaqueza y la incapacidad de nuestro gobernantes, sostenida por los cálculos de la iglesia católica y por el oportunismo de la soi-disant (supuesta) izquierda, protegida por nuestras leyes complacientes, nuestro liberalismo, nuestro pietismo, nuestro (vuestro) miedo, avanza inexorablemente. Se infiltran dentro de los ganglios de nuestra propia civilización.
Fallaci trabajó como corresponsal de guerra en muchos países musulmanes y sabe de lo que habla. Advierte de que "todos los árabes deben tomar partido" y que si se mantienen neutrales, renegarían del Islam, "son infieles". Los musulmanes de los que habla Ayaan Hirsi Ali en su libro Reformemos el islam lo tienen complicado para atreverse a reconocer otra legitimidad que no sea la del Islam.
Los ejemplos que recogió la italiana sirven de espejo:
A pesar de las escandalosas riquezas de sus amos, Arabia Saudí vive aun en una miseria medieval, vegeta aun en el oscurantismo y el puritanismo de una religión que produce solamente religión. Se ahoga en un analfabetismo del 60% y 80%. Una mujer musulmana no puede ir sola al médico, a la escuela, a la peluquería. Todos están bajo el yugo de una religión que regula cada momento y cada aspecto de sus vidas.
Las últimas voluntades del terrorista islámico Muhammed Atta antes de matar a miles de personas en las Torres Gemelas fue: "En mis funerales no quiero seres impuros. Es decir, animales y mujeres". Otro que dice: "Ni siquiera cerca de mi tumba quiero seres impuros. Sobre todo los más impuros de todos: las mujeres embarazadas".
Aquellos días, el Imán de Bolonia sacó la siguiente conclusión tras el 11-S: "Fue la derecha americana la que abatió las dos Torres Gemelas y ahora utiliza a Bin Laden como tapadera. Si no fue la derecha americana, fue Israel".
Cuanto más democrática y abierta es una sociedad, tanto más expuesta está al terrorismo. (…). Caen en la trampa de su invulnerabilidad. Y pocos comprenden que su vulnerabilidad nace precisamente de su fuerza, su riqueza, su potencia, su capitalismo, su modernidad. Nace también de su liberalidad, de su esencia multi étnica, de su respeto por los ciudadanos y sus huéspedes. Nadie les prohíbe que se inscriban en una universidad para estudiar química y biología.
"El primero de los derechos humanos es la Libertad de no Tener Miedo: no tengáis miedo", dijo hace casi quince años el alcalde que todo cómic querría, Rudolph Giuliani. Leemos en La Rabia y el orgullo,
La espina dorsal de América, la linfa vital de esta nación. Porque convierte a los súbditos en ciudadanos. Porque transforma a la plebe en Pueblo. Porque la invita, mejor, le ordena rebelarse contra la tiranía y gobernarse. Expresar su propia individualidad, buscar su propia felicidad.
El letargo de la osa Europa. Cambiemos la mitología.
Con los hijos de Alá el conflicto será duro. A menos que Europa apague su miedo y razone un poco y eche una mano. El Papa incluido. Lo peor para todos está todavía por llegar. He aquí la verdad. Y la verdad no se coloca necesariamente en el medio. A veces está solo en un lado.
Final.
Un sermón se juzga por los resultados, no por los aplausos o los silbidos que recibe. Y antes de ver los resultados del mío tendrá que pasar mucho tiempo.
Fallaci perdió su último intento "destinado a taladrar las orejas de los sordos, los ojos de los ciegos, inducir a los descerebraos a usar el cerebro".