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MATEO MATHAUS: THE WORLD NOW

La República Islámica de Cataluña, cada vez más cerca: El imán de Lérida cree que “hay que aprovecharse de los independentistas para implantar el islam”....

La República Islámica de Cataluña, cada vez más cerca: El imán de Lérida cree que “hay que aprovecharse de los independentistas para implantar el islam”

 

Tres catalanas pasean por una calle de Vilanova acompañadas de sus hijos.

Tres catalanas pasean por una calle de Vilanova acompañadas por sus hijos.

Premonitorias fueron las palabras pronunciadas hace unos meses por el polémico imán de Lérida, Abdelwahab Houzi: “Hay que aprovecharse de los independentistas pues ellos se apoyan en nosotros para conseguir votos, pero lo que ellos no saben es que cuando nos dejen votar todos votaremos a los partidos islámicos pues nosotros no pensamos en izquierdas y derechas. Esto nos hará ganar alcaldías y a partir de ahí, con las grandes competencias de las autonomías, empezará a implantarse el islam”. Toda una declaración de intenciones que, sin embargo, no activó las luces de alarma en las filas del nacionalismo, algunos de cuyos miembros afirman ya sin ambages que prefieren “ser moros antes que españoles”. Sus deseos se verán cumplidos a la vuelta de unas cuantas esquinas generacionales.

En Cataluña, según datos oficiales del INE, hay más de cuatrocientos mil musulmanes. Oficiosamente, pocos dudan de que la cifra se acerca al millón. Lo más llamativo es que el número de africanos que llega a Cataluña no para de crecer. Dos datos sin duda reveladores: Más del 60% de todos los musulmanes de España viven en Cataluña y de ellos, el 80% de los pakistaníes.

La inmigración musulmana funciona con los criterios de la ‘diáspora’. Traslada sus costumbres formando guetos, desde los que expandirse y dominar, en una nueva forma de invasión. De hecho, Cataluña es de lejos la región española con mayor número de burkas. En los municipios de El Vendrell, Cunit, Tarragona, Vic, Barcelna, Salt y Gerona, entre otros muchos, hay zonas donde al viajero le costaría distinguirlas de Afganistán.

Por si fuera poco, la natalidad de la población musulmana residente en Cataluña es seis veces superior a la de los autóctonos. En Salt (Gerona), ‘Mohamed’ es el nombre más corriente entre los habitantes menores de 20 años. Sólo en el INE de Barcelona hay registrados más de 50.000 personas con ese nombre.

Por otro lado, los problemas de integración no harán sino crecer en los próximos años. A los conflictos registrados hace tres años en la ciudad gerundense de Salt hay que sumar los recientes enfrentamientos de Mataró entre miembros de la comunidad magrebí y mossos d’esquadra.

Al panorama descrito hay que sumarle el dato aportado por el Ministerio de Trabajo: el 47% de los varones marroquíes están en el paro y llevan más de un año sin empleo. No se van porque viven de las ayudas sociales.

Algún día, la historia narrará el caso de Cataluña como el de la primera región europea que optó por hacerse el harakiri por despecho consigo misma. Desde el resto de España, la islamización de Cataluña despierta cada día más adhesiones. “Los nacionalistas nos han metido en la boca del lobo y más pronto que tarde lo lamentaremos”, señala Gerard Bellalta, el líder del Partit Espanyol de Cataluña.

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