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Panorama aterrador en Venezuela: Ausencia de divisas, escasez de productos, aumento descomunal de los precios...

Ausencia de divisas: escasez de productos

 

El economista Henkel García Uzcátegui analiza la relación entre los precios y el “mercado negro” del dólar provocado por el gobierno Maduro... “El control de precios va perdiendo su funcionalidad y eficacia a lo largo del tiempo. La inflación que reporta el BCV es mucho menor que la que se vive día a día en el mercado”

Por: Enrique Meléndez


El analista financiero Henkel García afirma que ya el Banco Central de Venezuela (BCV) contempla la categoría de escasez grave para algunos productos de la dieta básica, es decir, que superan el cuarenta por ciento, y en donde estarían ubicados rubros como la harina de maíz y de trigo, así como el azúcar y el aceite de maíz. Refuta a los voceros oficiales, a propósito del argumento que utilizan para explicar el origen del flagelo de la escasez, ubicándolo en intenciones políticas por parte del empresariado, considerando más bien que el mismo se debe a la política del control de precios y de falta de divisas. García Uzcátegui es magíster en Administración (MBA), Mención Finanzas, de la Universidad Metropolitana (UNIMET), egresado del Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA) del 73° Programa de Gerencia para Ingenieros. García Uzcátegui es originalmente Ingeniero Químico de la Universidad Simón Bolívar (USB) y ha sido instructor en el Área de Finanzas en la Bolsa de Valores de Caracas, y en el CIAP-UCAB. Participa frecuentemente en programas de temas económicos y financieros en la radio, TV, y la prensa nacional y extranjera; y es el creador del Blog de Economía y Finanzas. Fundador de “Visión de Inversión”, empresa dedicada a la difusión de la cultura y educación financiera. - ¿A qué atribuye usted las causas del desabastecimiento que se observa hoy en día en Venezuela? - Hay dos cosas, nosotros tenemos tanto escasez como desabastecimiento. Escasez es cuando tú no consigues el producto en ningún tipo de empaque; desabastecimiento es cuando el producto existe, mas no en ciertas presentaciones. Las causas de estos dos flagelos yo los atribuyo a los controles de precios fijados por el gobierno, sobre todo la parte alimenticia tiene mucho que ver con eso, y a toda la situación que afrontamos con el sistema cambiario. - Hay que recordar que los primeros nueve meses del Sitme, el promedio diario de entrega de dólares fue de 40 millones, mientras que en los tres últimos tres meses de 2012, y lo que va de 2013, ha disminuido a menos de 20 millones de dólares. O sea, el Sitme está entregando menos de la mitad que solía entregar en los últimos meses. Desde el punto de vista cambiario, tenemos que Cadivi presenta retrasos por más de doscientos días. - De modo que estas dos situaciones hacen que el producto no se consiga, porque en buena parte de 2012 las casas matrices de las empresas transnacionales financiaron la entrega de productos a las subsidiarias aquí en Venezuela, pero ha llegado el momento en que ellos no lo pueden seguir haciendo y eso es lo que estamos viendo. Hasta que no se normalice el flujo de divisas, vamos a tener el problema de la escasez, y hasta que no se haga un estudio del sistema de controles de precios, también el fenómeno va a estar allí. - La limitación de las divisas, asimismo, no sólo afecta a los productos que no son regulados, sino también a los que son regulados por el control de precios, y esto por la siguiente vía: cuando tú tienes una línea de producción en tu fábrica y te falta un repuesto que no has podido conseguir, ya que el proveedor no lo trajo como consecuencia de la falta de divisas que hay, entonces esa línea se pararía. La economía es una relación social, donde intervienen muchos individuos; es un sistema muy complejo e interdependiente. - ¿A qué nivel se sitúa el índice de escasez que reporta el Banco Central de Venezuela? ¿Ese renglón es nuevo o en épocas pasadas también se le conoció? - Esa es una historia larga, y este gobierno tiene mucho de las cosas que se vivieron, por ejemplo, en la época de Lusinchi; época con altísima escasez, consecuencia de controles de precios. Éste es un déjà vu. El índice de escasez, según el último reporte que se tiene del BCV, fue de 16%. Esa lectura es la más alta desde mayo de 2008. - ¿Eso supone cuántos productos? - Esto quiere decir que en un 16% de los establecimientos no consigues la canasta completa”. - ¿Fue eso lo que incidió para que se produjera el único revés político que ha tenido Hugo Chávez desde el punto de vista electoral, en el 2007? - Exactamente, porque la escasez tiene un costo político muy alto. Por eso es que el gobierno siempre ha preferido la inflación que la escasez. Por eso no hay la menor duda de que esta situación de escasez va a terminar en un ajuste de precios de todo el espectro… No sabría decir cuándo se va a producir. Todo termina así, pues ya se comprobó en el Gobierno de Lusinchi. Porque la historia se repite. - Usted habla de un “mercado negro” no sólo de divisas, sino también de productos de primera necesidad. ¿Nos puede explicar cuáles son los factores que intervienen en esta trama? - En la economía eso no se tiene escondido: cuando tú pones un control de precios, hay dos fenómenos que nacen, casi inmediatamente, con la medida. Primero, la escasez de ese producto que tú vas a controlar; segundo, largas colas en un establecimiento, para adquirir ese producto. Eso da lugar a la aparición de un mercado negro. Eso es así en todos los países del mundo. - El precio, con el que se cotiza dicho producto en el mercado negro, sí refleja más la realidad económica de la oferta y la demanda, en lo que se refiere al nivel inflacionario. ¿Cómo funciona ese mercado negro? Se lleva a cabo a través de buhoneros, que son personas que no son sancionadas, porque el Gobierno no lo hace. Por cualquier vía acceden a determinada cantidad de un producto manufacturado a precios de mercado y de allí salen a los mercados, donde ellos, normalmente, se ubican como sitio de venta, y lo ponen al precio que, realmente, refleja la oferta y la demanda. - El rol que juega el mercado negro de divisas es más importante de lo que uno piensa, porque esa es una referencia para marcar los precios internos de los productos en Venezuela. Si tú tienes un dólar negro desbocado, eso se va a ver reflejado en los productos, porque los empresarios siempre toman sus previsiones, para el caso de que no puedan obtener las divisas en los organismos oficiales, y así tendrían que acudir a este mercado, de modo que fijan los precios de los mismos de acuerdo a los valores de la moneda que privan allí. - ¿En ese mercado se lleva a cabo una medición del comportamiento inflacionario? - No hay un estudio al respecto. Yo creo que ningún instituto lo lleva; pero ahí se puede hacer una estimación. Hay un asunto que las personas sienten, y es que la inflación que reporta el BCV es mucho menor que la que se vive día a día en el mercado, y eso es normal. La inflación que refleja el BCV no registra ese costo adicional que tienen las personas a la hora en que van al puesto del buhonero y tienen que pagar más. Pero esa es una realidad que está oculta allí, y con la que conviven todas las personas. - La directora de la Superintendencia de Costos y Precios Justos habla más bien de acaparamiento de la parte empresarial y, en ese sentido, dice que allí hay una intencionalidad política. ¿Qué piensa de este señalamiento? - No, para nada. La escasez es un fenómeno macro, es decir, es de carácter puntual. Vuelvo y te repito, es por el hecho de adoptar una política como la del control de precios que aparece la escasez. El control va perdiendo también su funcionalidad y su eficacia a lo largo del tiempo. Mientras más lo dejan, menos efectivo termina siendo, y que es lo que estamos viendo. - Las declaraciones de Karlín Granadillos, directora de Sundecop, demuestran que de lo que se trata es de eludir el costo político que tiene este fenómeno, porque la gente se siente descontenta, se siente mal, porque cuando va al mercado no consigue el producto que está buscando. Ese costo político se lo tiene que endosar a alguien, y lo más fácil para el Gobierno es hacerlo con el empresariado, trasladárselo a los empresarios. Este gobierno tiene mucho de aquello de que los éxitos son propios, mas los fracasos son de los demás. - Ya esto se venía advirtiendo desde hace dos meses, es decir, que la falta de divisas iba a incidir en la oferta de algunos productos, de acuerdo al testimonio de algunos empresarios. La razón no es ninguna intencionalidad política por parte de este sector, cuya función no es esa, como sí la de vender y generar valor. - Te repito, en eso el gobierno lo que persigue es trasladar la carga de su fracaso a otro. Claro, eso no significa que no haya uno, dos o tres empresarios que especulan con el producto. Siempre los va a haber. Pero no es la generalidad. El fenómeno de la escasez tiene sus causas, que ya las he mencionado, y que no son las que señala la doctora Granadillo. - El analista Alberto Nolia acusa a Lorenzo Mendoza y a Rafael Alfonso de incitar a la especulación. En ese sentido, Nolia manifiesta que el mejor ejemplo que puede dar este gobierno de que está luchando contra este flagelo es el de llevarlos a la cárcel. ¿Sería un buen ejemplo eso? - La situación de denuncia que uno ve a nivel de los medios de comunicación de Empresas Polar, Maizina Americana y otros tipos de empresas no se entiende, porque hay un organismo que se llama Superintendencia Nacional de Silos Almacenes y Depósitos Agrícolas (SADA), que monitorea toda la producción que hay de alimentos: cuál es el inventario de alimentos que hay, dónde están ubicados esos inventarios y hasta sugiere hacia dónde se tienen que llevar esos productos para la venta final. Eso es supervisado, minuciosamente, por el gobierno. O sea, que no les puedes achacar la culpa, porque ellos saben como es el nivel de producción. - ¿Eso significa que la cantidad de azúcar que le fue detectada a la Pepsi-Cola en uno de sus depósitos ya el gobierno la tenía monitoreada? - Absolutamente, y lo que hicieron fue montar un show mediático, para tratar de generar una matriz de opinión de cargarle esa culpa a los empresarios, y que no la tienen, en efecto. Ellos sabían, además, de ese inventario de azúcar, porque el mismo sistema que se llama Sistema de Control Agroalimentario (SICA) lo tenía registrado. - Azúcar, por lo demás, que no era para la venta, ya que la Pepsi- Cola no se dedica a vender este producto, sino para elaborar una serie de productos que ellos fabrican. Por eso reitero, la función del empresario no es conspirar. Estamos en un gobierno que ha tratado de generar esa fricción entre la sociedad y el empresariado, colocando a este sector como el enemigo. - ¿Cómo se explica que el barril de petróleo no ha bajado de los cien dólares en muchos meses y, no obstante, existen limitaciones para el otorgamiento de las divisas? - Precisamente, porque a 4,30 bolívares, la demanda es infinita. Tú le preguntas a cualquier persona que cuántos dólares compraría a 4,30 bolívares, te respondería que todos los que pueda. Así se han desatado las importaciones, y las que se han ubicado en los máximos históricos. Estamos importando cerca de 56 mil millones de dólares anuales. - Una buena parte de esas importaciones no son necesarias. ¿Por qué? Porque muchas personas tratan de meterse en este negocio, pero ni siquiera para traer productos, o sea, sin que les llame la atención el insumo que están importando, sino que lo que realmente les interesa es que les asignen las divisas para poder tener dólares. - En esta circunstancias, el negocio de las importaciones se transforma en un negocio cambiario, y esto lleva una dinámica a ese respecto distorsionada, que termina en lo que tú está viendo hoy en día, que ves una sobreoferta de caviar, pero no ves productos que, verdaderamente, sean básicos en el consumo diario del venezolano. - Esas distorsiones las genera un tipo de cambio muy sobrevaluado. No importa que el precio del barril de petróleo ronde determinado nivel, lo que te importa es la gran demanda que hay en el ámbito de las divisas, y que una buena parte de esas importaciones no se orientan hacia los productos básicos de la alimentación, de medicinas o de insumos industriales, sino hacia bienes de lujo. - El ministro Jorge Giordani ha asomado la posibilidad de eliminar el Sitme... ¿También esta sería otra de las razones que llevaría al gobierno a tomar esa medida? - El final del Sitme va a depender de muchas cosas, tomando en cuenta que todas estas distorsiones no las vas a corregir eliminando el sistema; pues si el gobierno lo hace, entonces va a tener que crear un ente u otro sistema que trate de proveer esos dólares que hacen falta y que antes suplía el Sitme. No puedes dejar a un conjunto de empresas, que sobrevivían con los dólares que se les suministraba por esta vía, en el aire. No hay que pasar por alto que cerca del 20% de las importaciones se financiaban con dólares del Sitme. Si el ministro Giordani quisiese eliminar el Sitme como sistema de entrega va a tener que crear algún tipo de mecanismo que lo suplante. - Pero por el momento ese sistema de entrega de dólares está parado, al igual que Cadivi… - No, Cadivi no está parado. Este organismo tiene su sistema de asignaciones, sólo que su problema consiste en el retraso de las divisas, no en la asignación. Ese es un retraso de cerca de unos doscientos días. Eso es algo que tiene que mejorar, porque si no lo hace el problema del desabastecimiento y de la escasez siempre va a estar allí. - Yo creo que parte de la solución sería devaluando la moneda. Si se toma esa medida se va a tener una mejor relación entre la demanda de divisas y la oferta que hay. UNA LEY MAL ELABORADA - ¿Cuáles es su balance de lo que ha sido la Ley de Costos y Precios Justos? - Esta es una ley, como la de los Ilícitos Cambiarios, que está mal elaborada. Con esta ley se persigue controlar la inflación, eliminando el margen de ganancia de los empresarios. Igual estamos viendo niveles de inflación y niveles de escasez realmente altos. Esa no es la vía para controlar la inflación, porque este flagelo tiene su origen en un gasto público desbocado y medidas de aumento de salarios que no van acordes con la productividad. - Hay que tomar en cuenta que Venezuela es un país que ha estado más orientado a consumir que a producir, y nosotros tenemos que cambiar ese paradigma. Debemos orientarnos a la producción y, realmente, eso necesita del concurso de todos los venezolanos. SIN DEVALUACIÓN HABRÁ ESCASEZ - Algunos economistas han considerado que todavía el gobierno tiene un margen de maniobra para contener la devaluación. ¿Qué piensa usted a ese respecto? - Si ellos decidiesen no devaluar, cuestión que lo pudieran hacer con motivo de la coyuntura política que está planteada, porque nadie se va a atrever tomar medidas de peso en la coyuntura política, y se tiene entendido que en Venezuela lo político ha estado siempre por encima de lo económico; si decidiesen no devaluar, te repito, entonces la situación de escasez se mantendría o se agravaría. INFLACIÓN CONTENIDA - A su juicio, ¿ha venido mejorando el gobierno el flagelo de la inflación, si se tiene presente que el IPC en el 2012 se ha ubicado por debajo de la premisa inicial, estimada en el presupuesto? - La mejora que hemos visto, en ese sentido, es el resultado de una contención de la inflación. Las razones que causan la inflación están allí. Una de las políticas que el gobierno adoptó, para contener la inflación fue la de postergar la medida de devaluación, pues tenía que hacerlo en el 2012, y no devaluó porque era un año electoral. - El gobierno trató de forzar la situación para mantener la inflación hasta el día de las elecciones, aunque ya después se ha visto que la situación comienza a írsele de las manos, sobre todo en el mes de diciembre. Es muy probable que esa explosión inflacionaria la continuemos viendo en el 2013. COMPRAS NERVIOSAS EN EL AMBIENTE - ¿Así como hay un índice que mide la escasez, también pudiera haber uno relativo al índice de compras nerviosas? - No lo hay, pero las compras nerviosas sí están relacionadas con el índice de escasez. En esto influye el miedo que sienten las personas cuando ven un producto que aparece temporalmente e intuyen que no lo van a conseguir en el futuro. En ese sentido, arman un inventario en sus casas de modo que, en lugar de comprar lo que normalmente se llevan de los anaqueles, dos o tres paquetes de harina pan o de azúcar, entonces se van a tratar de llevar cinco o diez. Eso es algo muy normal en un ambiente de escasez. LOS PRODUCTOS QUE MÁS ESCASEAN - ¿Tiene usted una lista de cuáles son los productos que más escasean hoy en día en el mercado? - Hay lo que conoce el BCV con el término de ‘escasez grave’, y es lo que está por encima del 40%; lo que significa, que de cada cien establecimientos donde tú vas a buscar un producto, en 40 no lo hay. ¿Cuáles son esos productos? Harina de maíz un 43,3%, harina de trigo un 76,8%, aceite de girasol un 86,1%, aceite de maíz 56,8%, azúcar 78,1%. Esos son los productos que más están escaseando, y que todas las personas que deben estar leyendo esta entrevista lo pueden constatar porque es parte de la realidad que vivimos los venezolanos.

12/05/2013 20:03 zpeconomiainsostenible Enlace permanente. sin tema

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