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El arte rupestre del norte, el más antiguo de la Humanidad

 


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IMPORTANTE HALLAZGO EN LAS CUEVAS DE LA CORNISA CANTÁBRICA

El arte rupestre del norte, el más antiguo de la Humanidad

Una nueva técnica de datación desvela que las pinturas de Tito Bustillo tienen 35.500 años y algunas de las descubiertas en cuevas cántabras rozan los cincuenta mil años. Hasta el momento, se consideraba que las muestras artísticas más antiguas de Europa eran las encontradas en cuevas francesas


EVA MAYORDOMO / GIJÓN


 
 
MÁS INFORMACIÓN

El arte rupestre del Cantábrico, Patrimonio de la Humanidad.
- Tito Bustillo en la Unesco (por Rodrigo Balbín)
- Altamira, 'Capilla Sixtina' del arte rupestre
- Las cuevas asturianas, en imágenes

Tito Bustillo - Detalle de antropomorfo datado
Foto: M. García



Tito Bustillo - Vista general del interior de la cavidad
Foto: P. Saura


 

LA LUZ DEL URANIO

El estudio ha sido posible gracias al moderno método del uranio, mediante el cual pueden datarse costras y formaciones calcíticas que estén en contacto directo (por encima o por debajo) de las pinturas rupestres. La clave está en medir el desequilibrio existente entre los isótopos U-2238 y U-235 y la de Thorio, a través de complejas cadenas que decaen a formas estables. Esta técnica ya existía, pero en sus orígenes hacian falta enormes cantidades de muestra. La investigación en materia de cambio climático, usando estos isótopos, lo ha llevado a punto evolutivo que ya se considera lo suficientemente maduro como para usarlo en materia espeleológica y en otros ámbitos científicos. Solo se precisan pequeños fragmentos de calcita, incluso de diez miligramos, que no afectan a la conservación del arte rupestre y permite estudiar pigmentos de origen mineral, y no solo orgánicos, restricción propia del carbono catorce. Que tenía además el inconveniente de que necesita extraer una parte de la materia colorante de la pintura, y puede dar lugar a contaminaciones de la muestra. La serie de Uranio, en cambio, fecha procesos geológicos.



El arte más antiguo de la Humanidad fue pintado en las cuevas del Norte de España. Hace 40.800 años, el ser humano trazó en las paredes de la caverna cántabra de El Castillo un motivo con forma de disco. Esta datación la convierte en la obra de arte rupestre más longeva. Hasta ahora se consideraba que las primeras pinturas europeas eran las encontradas en la cueva Grotte Chauvet, en la región francesa de Privas, con un máximo de 37.000 años de antigüedad. Pero esta fecha había sido fijada con el método del carbono catorce, que no podía aplicarse a pinturas minerales. Ahora, una nueva técnica basada en el uranio ha revolucionado las cronologías científicas.


Once cuevas de Asturias y Cantabria han sido objeto de la investigación del 'Proyecto de datación del arte rupestre cantábrico', cuyo objetivo era determinar las fechas de las más antiguas representaciones paleolíticas, creadas por los primeros grupos de homo sapiens, sin descartar la posibilidad de que fuesen incluso obra de humanos neandertales. Este estudio también señala que las pinturas de la cueva de Tito Bustillo podrían tener hasta 35.000 años. De ello se hace eco la revista Science, que su último número publica los resultados de este trabajo realizado por once investigadores de nueve prestigiosas instituciones europeas.


Las once cuevas estudiadas han sido Tito Bustillo, Altamira, El Castillo, La Pasiega, Las Chimeneas, Covalanas y El Pendo, todas ellas declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Pedroses, Las Aguas, La Haza, y Santián completan la lista de cavidades estudiadas. Todas albergan en su interior conjuntos de arte rupestre de un valor incalculable, cuyas paredes reflejan ejemplos excepcionales de las inquietudes artísticas que han sido resultado del afán creador del hombre en la Prehistoria, en su expasión por Europa. Los investigadores destacan, si embargo, como resultados más significativos, los de Altamira, El Castillo y Tito Bustillo. Las tres aportan mucho acerca del origen de la expresión artística de la especie humana.


A escasos metros de donde se han hecho públicos los resultados de esta investigación, en la Cueva de Altamira, un Caballo de color rojo, ubicado en el Techo de los Policromos, está recubierto por una costra que indica que la pintura data de hace más de 22.000 años. En el mismo lugar, el denominado Gran signo triangular-sinuoso tiene superpuesta una capa calcítica que le otorga 35.600 años de antigüedad. A poco más de veinte kilómetros, en Puente Viesgo, la cueva El Castillo guarda un secreto ahora revelado por los científicos. Se trata del Disco, un gran punto rojo en el Techo de las Manos. Es el dato de mayor calado, ya que se remonta a los 40.800 años. Pero no es el único descubrimiento en esta caverna. Cerca del Disco, se encuentra una Mano negativa, pintada en rojo, datada en 37.300 años. Otro Disco, este de la Galería de los Discos, se ha fechado en un periodo comprendido entre los 36.000 y los 34.000 años, gracias a dos costras de calcita. Sobre una de ellas descansa la figura, y otra capa la recubre. Este peculiar 'sándwich' acota las fechas de creación del Disco. Y un Animal indeterminado de color negro, que puede observarse en el Techo de las Manos, se dibujó hace al menos 22.600 años.

En lo que respecta a la cueva asturiana de Tito Bustillo, en Ribadesella, el descubrimiento se concreta en la Galería de los Antropomorfos. El Antropomorfo, situado en una estalactita de tipo bandera, se ha podido fechar también gracias a las costras de calcita situadas encima y debajo del pigmento. El resultado indica que fue pintada al menos hace 35.500 años. De hecho, la capa superior de calcita tendría 29.600 años. Los investigadores abundan en este punto, constatando que la estalactita, situada unos tres metros sobre el suelo, está pintada por ambas caras con dos figuras de forma similar a la humana, exhibiendo además pintura roja a lo largo de los vértices. El resultado que arroja la investigación es que la cueva de Tito Bustillo guarda en su interior “una larga tradición artística”. Aventuran, asimismo, que los resultados “podrían implicar” que pinturas consideradas más recientes hasta ahora tengan en realidad una antigüedad mayor, como las figuras que están parcialmente cubiertas en el Panel de los Polícromos, en otro lugar de la cueva, cuyas obras rupestres, a la luz de las nuevas investigaciones, podrían pertenecer al Magdaleniense.

Pero todos estos datos no son simples constataciones matemáticas ni arqueológicas. Detrás de la datación absoluta del arte cavernario español, se abren hipótesis antropológicas y de tipo histórico que son, en último término, el motor de la investigación. Como refleja Science en un artículo de análisis que acompaña al de los once científicos autores del proyecto, firmado por el Doctor John Hellstrom, experto en la geocronolización de las series de uranio de la Universidad de Melbourne, “el arte paleolítico es uno de los más apabullantes recordatorios visuales de milenios de la prehistoria humana”. Destaca además que es “fundamental” para entender la “cultura humana” en su etapa más temprana, además del “esfuerzo artístico” que representa. Elogia los descubrimientos del equipo, que muestra evidencias de que la más temprana demostración de arte rupestre es más antigua de lo que el carbono catorce había datado para las cavidades del sur europeo. Y especialmente, destaca que estos datos plantean una cuestión fundamental: ¿Es el arte un dominio exclusivo de los humanos anatómicamente modernos, es decir, nosotros los sapiens?. Concluye apuntando que investigaciones similares que ya están en marcha podrán, en un futuro, “iluminar” este aspecto.

Una tarea apasionante que los científicos españoles e ingleses participantes en el proyecto han sacado hoy a la luz en Cantabria. Estos investigadores califican como “tradición” la costumbre de decorar las cuevas y afirman que esto se remonta -gracias a los descubrimientos presentados- al periodo Protoauriñacense, con la mencionada cifra de 40.800 años de antigüedad para el Disco Rojo de la cueva El Castillo. Enumeran las muestras recogidas para llevar a cabo su estudio: cincuenta pequeñas porciones de entre 10 y 150 miligramos de calcita, recogidas de las cavidades asturianas y cántabras mediante el rascado con una cuchilla especial o con un taladro eléctrico. Destacan que todas fueron tomadas de materiales calcíticos que cubren una amplia variedad de arte, representando un abanico de diferentes estilos. Manos, discos, puntos, animales...

Incluso neandertales
Apuntan los autores del artículos que “cerca del veinte por ciento de los datos obtenidos en las pinturas de las cuevas pertenecen a los tiempos premagdalenienses”. Pero la cronología deja paso a la interpretación. Uno de los puntos más relevantes para ellos es “la noción de que hubo un incremento gradual en la complejidad tecnológica y gráfica a lo largo del tiempo, así como un incremento progresivo en el uso de la imagen figurativa”.

Las raíces de la cultura de la imagen del mundo occidental, que han evolucionado a lo largo de la Historia hasta llegar a Pablo Picasso y a Orson Welles, según este estudio, se encontrarían en el arte no figurativo y monocromo en rojo del pregravetiense. Esto destierra la extendida idea de que nuestros antepasados más lejanos comenzaran en el arte dibujando bisontes y otros motivos animales. Tampoco descartan que las primeras pinturas fueran obra del homo neanderthalensis, con quien los sapiens coexistían en la etapa más arcaica, hace 48.000 años. Aseveran también que esto formaba parte de su bagaje cultural, a su llegada a Europa y por tanto a las cuevas de la cornisa cantábrica.

El siguiente paso es obtener muestras de calcita asociadas a figuras rupestres en otras cavidades de la península ibérica. Pero no solo eso. Ya hay acuerdos para trabajar en yacimientos arqueológicos de Portugal, Francia e Italia, mediante colaboraciones con instituciones científicas de sus respectivos países. Se espera, con ello, obtener un mapa más preciso del arte del Paleolítico Superior a base de información sobre el origen de la capacidad del ser humano de plasmar conceptos simbólicos, artísticos y religiosos, aún con instrumentos rudimentarios propios de la Edad de Piedra.
En puntos rojos, discos, líneas y manos, está el sencillo punto de partida de toda una Historia del Arte.

 



Cueva de Altamira
Techo de Polícromos

Foto: Museo de Altamira y P. Saura


Cueva de Altamira
Signo claviforme

Foto: Museo de Altamira y P. Saura


El Castillo
Detalle de bisonte y manos en negativo

Foto: M. García


El Castillo
Vista General del interior de la cueva
Foto: P. Saura
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